El Royal Bank of Scotland, al máximo
El Royal Bank of Scotland (RBS) ha vislumbrado una débil luz al final del túnel. Las acciones del banco, controlado por el Estado, aumentaron un 7% a pesar de la descomunal pérdida de 6.200 millones de libras. La razón es que Stephen Hester tiene dos minibuenas noticias.
La primera es el deterioro. El RBS predijo que las provisiones por préstamos incobrables continuarían en un nivel alto hasta 2011. Sin embargo, el banco piensa ahora que su carga de 13.900 millones de libras debería haber alcanzado el máximo. La segunda es el programa a cuatro años para reestructurar su maltratado balance de situación. Parte de la razón por la que las acciones bajaron un 40% desde octubre fue debido a la dureza del castigo de la Comisión Europea por adoptar ayudas estatales.
Pero Hester continúa sin inmutarse y se ha reafirmado en sus promesas de que el banco generará un 15% de retorno sobre el capital en 2013, que los depósitos igualarán los préstamos y que los activos no esenciales se irán rebajando paulatinamente.
Los negocios estratégicos del banco parecen robustos. A pesar de pagar únicamente el 28% de los ingresos netos en bonus, el banco de inversión de RBS ha logrado generar los mismos ingresos en el cuarto trimestre que en el tercero. Un resultado que será difícil de mantener si se compara con los ingresos sin precedentes del primer trimestre de 2009.
Los activos no estratégicos continuarán siendo una sangría. A menos que el RBS liquide sus peores préstamos a bajo precio -creando un agujero en su balance- el banco se verá obligado a mantenerlos hasta sacarlos. Pero la cantidad de dinero que tiene que sostener contra ellos aumentará a medida que incrementen el riesgo. Esto, junto con la presión del Gobierno de Reino Unido, debilita los esfuerzos del banco para reducir sus activos ponderados por el riesgo.
Si la economía sigue recuperándose, Hester podría cumplir con sus objetivos. El principal peligro es la regulación. Suponiendo el peor escenario posible, los analistas de JPMorgan opinan que las actuales propuestas de regulación podrían requerir que el RBS impulsara su base de capital estimado para 2011 en un 46%. La luz del túnel está aún lejana.
Por George Hay