La caída del oro sólo es temporal
El oro cayó la semana pasada por debajo de 1.050 dólares, el nivel más bajo en tres meses y que señala probablemente el principio de un largo periodo de debilidad, antes de que una recuperación conduzca al metal a nuevos picos a finales de año. A corto plazo, hay probabilidades de caer a menos de 1.000 dólares. En las últimas semanas, el oro ha sido apoyado por entradas de fondos indexados y otras instituciones financieras. Estas operaciones de reequilibrio de cartera han terminado. De igual forma, la fuerte compra de oro de China en vísperas del Año Nuevo (14 de febrero), también cae, mientras las fábricas de joyería empiezan a cerrar. Junto a esos factores estacionales, hay que considerar también el efecto de la crisis de deuda soberana y su impacto en el dólar. Es probable que ahora haya más aversión de riesgo, pues el foco de la crisis ha cambiado de Grecia a Portugal y España, lo que presionará al euro. El oro, junto con otras materias primas, también se ve afectado al ponerse de manifiesto que la recuperación económica global será más complicada y larga de lo que muchos esperaban. Pero en el futuro, una segunda fase de crisis de la deuda soberana debería favorecer al oro. El mercado está aplicando presión a los países de la eurozona con déficit fiscales altos. Estos países, España incluida, serán forzados a tomar las duras medidas necesarias para reducir su deuda. Una vez que se tomen estas medidas, la atención virará hacia EE UU y Reino Unido. Ambos proyectan déficit masivos. En el caso de EE UU esto significa un préstamo de 2,5 billones de dólares este año para financiar el déficit en curso y los préstamos que están venciendo. Esta segunda fase de la crisis de la deuda, eclipsará en su severidad la tormenta actual del sur de Europa. Cabe esperar que el oro y el euro se recuperen muy fuertemente. En el caso del metal precioso, la cotización se moverá probablemente hacia y quizá más allá de los 1.300 dólares por onza.
Philip Klapwijk. Presidente ejecutivo de GFMS