La reforma laboral que viene

El mercado de los despidos en la Unión Europea

El coste en España cuadruplica a sus vecinos nórdicos, pero ellos invierten más en formar y recolocar a parados

Desde que comenzó la crisis económica, decir "reforma laboral" en España equivale a mentar el coste del despido. La pretensión de abaratarlo es, quizás, la cruzada más antigua en la que se ha embarcado la patronal española, que lleva lustros reclamando esta medida. Pese a contar con el más visceral rechazo de las centrales sindicales, la crudeza con la que el país ha ido perdiendo puestos de trabajo ha sacado el debate de las recónditas mesas de negociación del diálogo social, para plantarlas en la primera plana de cada medio de comunicación, conferencia sobre la recesión, declaración política o corrillo de bar. De un lado, están los que como CC OO y UGT, defienden que el alto desempleo no deriva del coste del despido y que, en todo caso, abaratarlos, sólo provocaría que haya más. Otros, como la CEOE, aducen que "es el más caro que conocen" y que su coste desincentiva la determinación empresarial a contratar. ¿Quién tiene razón?

Resulta indudable, efectuando la comparativa, que el coste del despido en España es uno de los más caros de toda Europa. Hay que matizar, no obstante, que este axioma sólo es aplicable en el caso de que el trabajador cuente con un contrato indefinido y sea puesto en la calle de forma improcedente. En ese caso, recibirá una indemnización de 45 días de sueldo por año trabajado con un tope de 42 meses. Si el asalariado fue empleado bajo la modalidad de "fomento del empleo" -principalmente dirigido a jóvenes y mujeres-, el pago sería de 33 días por año, con un límite de 24 mensualidades.

No hay que olvidar, sin embargo, que uno de cada tres trabajadores tiene un empleo temporal, por lo que percibiría un máximo de ocho días de sueldo por año de servicio. Además, en el caso de los fijos que son despedidos por causas objetivas, el coste se reduce a un pago de 20 días con un límite de un año.

La CEOE propone que la cuantía crezca según la antigüedad

"Es un error centrar la reforma en este ámbito. No es la solución, o al menos, no es la única", expone el reputado experto en derecho laboral Juan Antonio Sagardoy. Según un estudio de su bufete, España es uno de los países europeos que más caro paga sus despidos. En el caso de un trabajador indefinido de cuarenta años de edad con 10 de antigüedad en la empresa y un salario bruto de 35.000 euros anuales, recibiría 43.150 euros. Exceptuando el caso de Suecia, donde percibiría hasta 93.333 euros, el montante calculado para los españoles duplica los saldos de Alemania o Francia, y cuadriplica los de Austria y Dinamarca.

Modelos actuales

Lo fundamental, destaca Sagardoy en una conferencia de la Asociación de la Prensa de Información Económica, radica en el modelo sociolaboral de cada país. Según su análisis, existen cuatro modelos laborales en la UE (ver gráfico). El nórdico, que combina una alta protección social con políticas activas de formación y una amplia flexibilidad en las entradas y salidas del mercado de trabajo, es el que mejor combina la equidad con la eficiencia. Países así -Dinamarca, Holanda o Finlandia- sostiene el abogado, pueden reducir la indemnización por despido porque el parado cuenta con un amplio colchón del Estado, que incluye la preparación profesional adecuada para que no tarde en encontrar otro puesto de trabajo.

Estos aspectos son los principales responsables -mucho más que el coste del despido- de que España figure en el puesto 157 en rigidez del mercado de trabajo de las 183 economías del mundo que el Banco Mundial compara cada año en su informe Doing Business.

El contrato único

Resulta imprescindible por tanto, mejorar la empleabilidad de quienes engrosan las filas del Servicio Público de Empleo (antiguo Inem). Una iniciativa que pasa por reformar este último. Su efectividad a la hora de intermediar apenas proporciona el 8% de las contrataciones. Por otra parte, los fondos de políticas activas dedicadas a la profesionalización son escasos y poco efectivos.

Aunque la mayoría coincide en que la protección, la formación y la recolocación de los parados deben constituir los puntales de una reforma de calado del mercado laboral, no falta quien aboga por tomar medidas coyunturales. Es el caso del propio Sagardoy, que sugiere la posibilidad de crear, de forma temporal, un modelo de contrato único. De entre los diferentes que se han propuesto, el que goza de mayor acogida es el denominado de los 100 economistas, que en su día contó con el aval del actual secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa. Su iniciativa, simplificaría la maraña de modalidades que aglutina el mercado español para crear una figura única a medio camino entre el temporal y el indefinido. La idea es que el trabajador cuente con un empleo fijo, pero que su indemnización sea baja al principio -por ejemplo de ocho días- y que vaya aumentando según gana antigüedad en la empresa. Otras alternativas sobre la mesa consisten en crear una bolsa de paro que el empleado se llevaría consigo al salir de una empresa y que iría engrosando a lo largo de toda su vida laboral.

Sobre el conjunto de posibles modificaciones orbita la palabra flexiguridad, un término estrella dentro de las propuestas de reforma, que englobaría más flexibilidad de costes para el empresario y un mayor aseguramiento para el trabajador. En muchos foros, la fórmula es la gran esperanza de futuro para un mercado que de por sí, se conforma con tasa del 8% de paro para hablar de pleno empleo. Su doble vertiente, sin embargo, hace que su implantación no sea fácil de asumir por ninguna de las partes. Difícilmente la CEOE aceptaría que sus empresarios tuvieran más obligaciones para asegurar el futuro los más desfavorecidos, y a su vez, las centrales consideran que la indemnización por despido es un derecho conquistado. Sólo el diálogo social verá si centrales y patronal son capaces de concretar en qué lugar se cruzan sus respectivas "líneas rojas".

un contrato, un precio

1 Indefinidos. Reciben una indemnización de 45 días por año trabajado, con un límite de 42 meses.

2 Contrato de fomento. Perciben 33 días por cada año de empleo, con un tope de 24 mensualidades.

3 Despido objetivo. Si el despido no es improcedente, el coste es sólo de 20 días (hasta 12 meses).

4 Temporales. Reciben un pago de 8 días por año.

Alta temporalidad y paro juvenil

El paro en España se ha ensañado siempre con los más jóvenes, aun en épocas de bonanza económica. El mayor desempleo en los menores de 25 años, junto a la temporalidad, ha sido históricamente un gran mal social. Previo a la crisis, entre 2002 y 2007, el paro juvenil ya se situaba entre el 22,3% y el 18,2%. Ni siquiera el boom inmobiliario lo redujo. Ahora, cuando la recesión golpea con fuerza a España, la tasa llega al 39%, según los datos de la EPA del cuarto trimestre de 2009; la más alta de la eurozona. Ello significa 816.400 parados. El aumento se debe, en parte, a la temporalidad, que se ha mantenido por las nubes. En los últimos ocho años, la tasa se ha colocado en torno al 30%. Pero en 2009 ha bajado al 25%, por los mayores despidos en el colectivo temporal. Son los contratos que más se destruyen y donde se concentra el grueso de los trabajadores jóvenes, admite el ministro de Trabajo Corbacho. Por sectores, el incremento del paro se achaca a la caída del sector servicios, de la construcción. También influyen los contratos precarios y los problemas de formación, que se vislumbran mucho más en épocas de crisis, informa D. Cepeda.