Secretos de despacho

Naturalidad en QBE Insurance

Constanza Gállegos dirige la aseguradora sin perder de vista sus orígenes

Si por algo destaca a primera vista esta ejecutiva es por su sencillez y por su nobleza. Su discurso es natural, sin artificios, sin aspavientos, hace sentir cercanía pero a la vez profesionalidad en su cometido. Constanza Gállegos, directora general para España de la aseguradora de origen australiano QBE Insurance, pone por delante de su cargo, y de todo lo que acarrea su posición de alta ejecutiva, sus orígenes, que ella califica de humildes y sencillos. "Algo que no puedo ni quiero olvidar".

Licenciada en Derecho y en Ciencias Económicas, nació en la localidad madrileña de Chinchón hace 36 años y trabajaba para Mapfre, donde permaneció durante once años, cuando en 2007 recibió la llamada de QBE para ser directora de negocio en la sucursal española. Cambiar de compañía le costó, pero al final la convencieron y el resultado no ha podido ser más alentador. "Es una empresa que siempre me ha dado facilidades tanto en mi desarrollo profesional como personal". Pero además, QBE le gustó porque es una "referencia en responsabilidad civil y médica, ya que todos los médicos de Madrid y de Valencia están asegurados en la compañía". En mayo de 2009 fue ascendida al puesto de máxima responsabilidad en España y su objetivo en estos momentos es consolidar la marca en el mercado nacional e internacional. "Queremos llevar nuestro saber hacer a otros lugares".

El tamaño de la firma es pequeño pero de "gran calidad y, sobre todo, cercano". Gállegos destaca el valor del equipo, "cercano porque actuamos como si fuéramos un comercio de barrio, que atendemos y cuidamos al cliente". Cree, como sucede en el campo y como hacía su familia en el molino de aceite que regentaba, que a la plantilla hay que seleccionarla como a la aceituna, "con cuidado y esmero, porque nos gusta la gente joven, emprendedora y entusiasta". Porque la innovación es la clave para desenvolverse en un sector al que esta ejecutiva califica de muy competitivo. "Es un mercado en el que todos luchamos por cuota, pero la diferencia es el servicio además de la especialización".

"Una multinacional te hace ser partícipe de lo que sucede a nivel global"

El volumen de negocio de QBE Insurance en España es de 30 millones de euros, "eso significa que estamos entre las compañías relevantes", y la previsión para 2010 es alcanzar los 50 millones de euros y llegar a 2012 con 60 millones. "La crisis afecta al sector asegurador menos que a otros, aunque sí que existe una mayor dificultad en el cobro de las primas debido al mal momento que atraviesan la economía y las empresas. Crecemos menos de lo que nos gustaría", afirma esta ejecutiva desde un privilegiado rincón, ubicado en el madrileño paseo de la Castellana, el centro neurálgico donde operan las aseguradoras. El espacio es pequeño pero acogedor, con grandes ventanales desde los que se observa la urbe. Y así es como se siente, en el ombligo del mundo asegurador. "Trabajar para una multinacional te hace ser partícipe de lo que sucede a nivel global; además de trabajar con otro idioma que no es el tuyo, aprendes a ser más independiente, a tener mayor perspectiva".

Desenvolverse en mercados internacionales le hace sentirse segura, pero si algo le tiene que agradecer a la empresa para la que trabaja es la amplitud de miras que tuvo con ella. "Cuando me incorporé a la empresa estaba embarazada de seis meses y se lo dije porque a lo mejor no entendían que una persona se incorporara en ese estado, pero su respuesta fue muy clara y me dijeron que la inversión que hacían en mí era a largo plazo, no a corto". Es más, según relata, "me animaron a tener más hijos". Y tuvo otro más. "Lo que han conseguido con esa filosofía y esa flexibilidad es que yo me entregara y diera lo mejor de mí misma en el trabajo", dice mientras mira las flores frescas que siempre le acompañan en el despacho y que ella elige personalmente, sobre todo en tonos morados y blancos, sus preferidos.

La garrafa de aceite de su familia

Tiene tanto apego a sus orígenes que en su despacho hay una garrafa de cristal del año 1900, de esas en las que antaño se guardaba el aceite y el vino. "Me recuerda a mis padres y a mis abuelos, mi familia producía aceite, también vino, y lo asocio a mis orígenes, humildes y que nunca pierdo de vista". Tal es así, que de vez en cuando necesita ir a la plaza de su pueblo, Chinchón, y mirar una tapia que hay debajo de la torre del reloj. "Me relaja ir a pensar allí, me reconforta".

El despacho en el que trabaja Constanza Gállegos es sobrio y elegante, sin lujos. No tiene fotos familiares porque separa y diferencia su faceta personal de la profesional. Y sabe que en el trabajo no puede haber elementos de distracción. En la pared hay dos litografías que compró en el Rastro madrileño y flores frescas, nada más. Confiesa que no es maniática pero sí muy exigente, flexible y cercana con su equipo. "Me gusta estar en la trinchera; delego, pero soy bastante controladora". Le gusta leer, escuchar música (sobre todo jazz y ópera), ir al cine y al teatro. Cree que concilia bien y es de las que se lleva trabajo a casa, sobre todo tareas de planificación. "Tengo la sensación de que siempre estoy trabajando; es difícil desconectar". A todas partes le acompaña un cuaderno, la Blackberry y el contacto permanente con María, su secretaria, que es quien "organiza mi vida".