COLUMNA

En defensa de los derechos de internet

El manifiesto de defensa de los derechos de internet es el resultado del revulsivo provocado en los líderes de opinión de la web y en casi toda la multitud española online por el artículo 158 del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible. El estar en desacuerdo y manifestarlo públicamente es parte de la democracia y para eso están los anteproyectos, para modificarlos y corregirlos; para que si en su fase consultiva hay una reacción ciudadana se oiga su voz y se incorporen las modificaciones pertinentes. ¿Y qué dicen la disposición y el artículo en cuestión, para haber provocado tanto revuelo al que me adhiero?

Disposición final modificando la Ley de Propiedad Intelectual para protegerla frente a la piratería en internet. "Artículo 158. Comisión de Propiedad Intelectual. 1. Se crea en el Ministerio de Cultura la Comisión de Propiedad Intelectual como órgano colegiado de ámbito nacional, para el ejercicio de las funciones de mediación y arbitraje y de salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual que le atribuye la presente ley…".

El jueves supimos que la reunión con la ministra de Cultura y líderes de internet fue un fracaso y desilusionó a todos. Bastó leer comentarios de blogs o del Twitter escritos por los 12 magníficos, provocando más discusiones encendidas en la web. A los 12 magníficos de la red que fueron invitados se les llama ya la lista Sinde: J. Encinar, E. Dans, A. Delgado, R. Lloret, J. Alonso, I. Escolar, J. Cervera, F. Berlín, G. Lafuente, V. Alonso, M. Tascón, J. Sanz y A. Ibáñez. La rebelión afectó la agenda del presidente Zapatero y su comparecencia con el presidente del Parlamento Europeo, quien respondiendo a periodistas sobre el artículo 158 y la reacción de la comunidad online rectificó: "No se va a cerrar ninguna web ni ningún blog, es un anteproyecto de una ley, se aclarará la redacción final". Y matizó: "Defendemos al creador y a los que disfrutan de la creación, se escuchará y aclarará".

Y es que internet no se puede regular por una comisión porque forma parte de los derechos fundamentales del siglo XXI, porque el campo de la creatividad, las conversaciones, la colaboración colectiva y la conectividad no tienen puertas. Porque la creación de la comisión de vigilancia podría ir contra los derechos constitucionales del ciudadano. Pero ¿quién es el valiente y puro que tirará la primera piedra, quién tan experto para decidir a quiénes se cierra o no su web, su blog, su empresa, y bajo qué criterios? ¿Por qué el poder hacer citas en literatura sí es aceptable y el hacer mash ups y remixing de música no? ¿Por qué restaurar una obra de arte o edificios antiguos modificando la intención es aceptable y construir sobre una noticia no? ¿Cuándo nos enteraremos de que el mundo ha cambiado, que es abierto, que las tecnologías democratizan el conocimiento colectivo al que tenemos derecho todos y no unos pocos multiplican las posibilidades creativas para innovar abiertamente y construir sobre otras ideas un mundo mejor? Y si bien es cierto que la monetización del trabajo necesita repensarse, la solución no es una comisión vigilante, para eso está la justicia ordinaria.

Ningún extremo -estar al margen de la ley, o legislarlo todo de manera férrea- es bueno. Hay que encontrar el equilibrio y hacer una revisión legal razonable que permita la libertad y la difusión de la creatividad y el conocimiento, la competitividad, la creación de negocios y la contribución a la economía. No podemos criminalizar a nuestros hijos, como dice Larry Lessig, ni a toda una nueva generación que hace las cosas de otra manera porque tiene otras herramientas a su alcance.

Nuestros hijos, amigos y colegas no son piratas, erramos permitiendo que muchos estén al margen de la ley y lo perciban en su entorno como algo normal porque la ley está mal. Cambiemos la ley si está obsoleta, hagamos una nueva donde los nuevos hábitos no estén al margen, sino dentro de ella, inclusiva y representativa del cambio y del progreso, no contra el progreso; una ley que construya futuro y no defienda el pasado. Por todo ello yo también me sumo al manifiesto en defensa de los derechos fundamentales de internet.

Ana María Llopis. Consejera delegada de ideas4all.com