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Sarkozy en todas las batallas

La batalla por el reparto de cargos en la Unión Europea (presidente del Consejo y Alto Representante) está ampliando sus frentes. Y en todos, está Nicolas Sarkozy intentando conquistar el puesto para uno de los suyos o para un allegado.

La presidencia sueca de la UE incluso ha sumado al reparto un cargo administrativo (el de secretario general del Consejo) para disponer de más cartas de juego y poder contentar a más países. Y en el regateo entran también de manera extraoficial las principales carteras de la nueva Comisión (Competencia, Mercado Interior y Servicios financieros).

El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, intentará montar el puzzle el próximo día 19 en una cumbre extraordinaria que se celebrará en Bruselas. Pero hay una pieza que se repite y que puede hacer que a los líderes europeos se les atragante ese día la cena: Francia.

París aspira a todos los puestos. Primero intentó colocar a Tony Blair como Presidente del Consejo porque se buscaba una personalidad fuerte. Cuando bajó el perfil, descubrió a Herman Van Rompuy, presidente del gobierno belga de rebote (tras el escándalo jurídico-financiero de Fortis) cuyo mayor activo a ojos galos es que habla francés. Ahora que los países del Este se han rebelado contra el dictado franco-alemán, recupera al exprimer ministro británico

Para encabezar la diplomacia comunitaria también sonaron candidatos franceses. Pero como no parece posible lograrlo para un pasaporte galo (Francia está sobrerepresdentada a nivel internacional: presidente del BCE, de la OMC, del FMI), quiere quedarse con el cargo de Secretario General del Consejo que se desgajará del puesto de Alto Rrepresentante que ahora ocupa Solana. Las funciones de ese Secretario son aparentemente burocráticas, pero marcan de manera clara la agenda del Consejo.

Pero la ambición de Sarkozy no termina ahí. También quiere la cartera más pesada posible en la Comisión de Barroso II. De hecho, Francia es uno de los pocos países que todavía no ha designado su futuro comisario o comisaria porque sigue reservándose el nombre en función del puesto que vaya a ocupar. Una figura potente como Christine Lagarde podría aspirar incluso a ocupar la comisaría de Competencia, escenario que provoca pavor entre muchos abogados especializados en la materia. Por si acaso se le escapa esa pieza, París también mantiene abiertas las negociaciones con Barroso para poder hacerse con Mercado Interior o con una nueva cartera de Servicios Financieros.

Lástima que en las instituciones comunitarias haya cuotas por país. Si no, sería más fácil el reparto de cargos. Todos para Francia y a otra cosa.

Foto: Escultura de Roberto Ollivero, en la galería De Zwarte Panter de Amberes (B. dM., julio 09).

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