Ayudas

EE UU anota la primera pérdida de dinero público con el concurso de CIT

CIT, una entidad especializada en el préstamo a las pymes, instó el domingo un concurso "preacordado". Es un experimento con un perdedor, el Gobierno, que no verá más los 2.300 millones de dólares (1.550 millones de euros) con los que la ayudó hace un año.

La mayoría de las entidades y empresas estadounidenses que han recibido apoyo público a través del TARP (el plan de ayuda estatal a la banca) ha devuelto el dinero o está aún pagando dividendos. Los analistas temen que haya firmas que no puedan reintegrar esos fondos al Gobierno, en particular las automovilísticas. Pero el domingo, fue CIT, una entidad financiera la que inauguró la lista de empresas que provocarán las primeras pérdidas a los contribuyentes.

CIT llevaba meses buscando una salida a una crisis aguda que amenazaba su supervivencia. Esta entidad de 101 años y con una cartera de más de un millón de clientes entre el pequeño comercio, hostelería y otras pymes vio como la crisis del mercado de deuda a corto plazo ponía sus operaciones entre la espada y la pared. En diciembre recibió 2.300 millones de dólares (1.550 millones de euros) del TARP, que fueron insuficientes pero no obtuvo una segunda ayuda, ya que el Gobierno de Barack Obama no creyó que su caída supusiera un riesgo sistémico, aunque si un problema económico.

La ayuda llegó en julio de varios hedge funds, que inyectaron 3.000 millones de dólares (unos 2.025 millones de euros) en la caja de la entidad. Tampoco fue suficiente.

El domingo y tras varias semanas de negociaciones, CIT instó el concurso "preacordado" con sus acreedores, entre ellos estos fondos de alto riesgo. El plan es muy similar al de General Motors. Bajo supervisión judicial reorganizará su negocio, eliminará 10.000 millones de deuda y prevé emerger a finales de este año dando a los acreedores acciones y bonos con nuevos plazos de vencimiento. Los bonistas recibirán 70 centavos sobre cada dólar gracias al pacto alcanzado para el concurso. Los antiguos inversores tanto comunes como preferentes pierden casi toda su inversión porque apenas tendrán el 2,5% de la nueva CIT, algo que efectivamente impide que el Gobierno pueda volver a ver el capital público o, al menos, la mayor parte de ello. CIT es una entidad clave para el crédito para pymes, especialmente ahora que éste es difícil de conseguir. Su consejero delegado, Jeffrey Peek, explicaba el domingo que parte de los negocios no entran en el concurso, entre ellos su filial en Utah que ha sido recapitalizado, y seguirá atendiendo a sus clientes.

La cifra

71.000 millones de dólares en activos y 64.500 millones en deuda han llevado a CIT al concurso.