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Editorial

Apoyos a un Presupuesto discutido

Los seis diputados del PNV y los dos de Coalición Canaria (CC), junto a los 169 del PSOE, salvaron ayer el primer escollo parlamentario de los Presupuestos del año próximo. La suma de los tres partidos, que permite la mayoría absoluta, fue suficiente para rechazar las seis enmiendas a la totalidad presentadas. No obstante, las dos formaciones nacionalistas dieron su apoyo al Gobierno a pesar de criticar las cuentas públicas. Incluso José Luis Perestelo, del grupo canario, las calificó de manifiestamente mejorables. Pero los dos partidos justificaron su soporte apelando a su responsabilidad política y su visión de Estado.

Responsabilidad política que debe ser reconocida y celebrada. De hecho, lo lamentable es que en la actual crisis económica -indudablemente la más dura de los últimos decenios- los políticos españoles no hayan sabido aparcar sus diferencias para firmar un gran pacto de Estado que hubiese permitido aprobar unos Presupuestos consensuados. Por desgracia, han pesado más las divergencias ideológicas para afrontar la recesión (bajada de impuestos frente a más gasto público) y, sobre todo, sus interés partidistas y sus aspiraciones de Gobierno. Un acuerdo que además hubiese facilitado un plan de reformas que permita a las empresas españolas mejorar su competitividad.

Así pues, y a pesar de que estos Presupuestos no son ni de lejos los más acertados para la actual crisis, han pasado la criba con el apoyo de PNV y de CC. Lo que no debe suponer un cheque en blanco, pues hay cosas que pueden y deben ser mejoradas mediante enmiendas parciales. No obstante, es inevitable caer en las suspicacias -claramente justificadas- respecto al apoyo de ambas formaciones. Indudablemente no han sido desinteresadas y el Gobierno ha tenido que pagar un peaje político y económico que desgraciadamente se está convirtiendo en una mala costumbre. El PNV ha conseguido que se blinde el concierto vasco y aunque ahora estén fuera del Gobierno autonómico, es un rédito muy valioso a medio plazo. Y el plan de inversiones de 25.000 millones en diez años para las Islas Canarias es suficientemente jugoso para entender el apoyo de Coalición Canaria. Aunque es preciso aclarar que el plan canario es justificable pues el archipiélago está padeciendo la crisis con mayor virulencia que el resto de España. Además, su oferta turística, motor de su economía, precisa de reformas en profundidad si quiere seguir siendo atractiva.

Peajes al margen, la decisión de vascos y canarios de apoyar los Presupuestos e incluso de involucrarse en la gobernanza a medio plazo es un ejemplo que debería cundir. Aunque vaya por delante que el Gobierno debe demostrar que su oferta de diálogo no significa que la oposición tenga que limitarse a rubricar sus reales decretos.

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