Mercados

Inversores extranjeros toman el 90% de los bonos corporativos españoles

La fuerte acogida que el mercado está dando a las emisiones realizadas por las compañías españolas se debe casi en su totalidad a la demanda de inversores institucionales extranjeros, que han tomado cerca del 90% de los de casi 17.000 millones de euros lanzados al mercado en este año.

Casi el 90% de las emisiones corporativas realizadas este año por compañías españolas, sin incluir las entidades financieras, han sido absorbidas por inversores institucionales extranjeros, según los datos de las empresas emisoras y de entidades financieras que han participado en estas operaciones. Esto supone que han adquirido del orden los 14.900 millones de euros de un total de más de 16.500 millones lanzados al mercado.

La diferencia de recepción por grupos extranjeros o españoles entre unas emisiones y otras no es en general muy elevada. Van, por ejemplo, de la lanzada por Telefónica en enero que ha sido absorbida en un 85% por institucionales foráneos al 100% de la emitida por Gas Natural a 10 años. En las de Iberdrola, una de las compañías con una actividad más relevante en este tipo de transacciones, la presencia de los grupos del exterior ha estado de media en el 90%. Las realizadas por Enagás se han movido entre el 95% en los bonos a tres años al 63% para los de seis años. En el caso de las obligaciones colocadas por Abertis el 30 de septiembre, los principales tomadores han sido los de Francia, Reino Unido y Alemania.

Los datos indican además que en general las emitidas en euros son adquiridas casi en su totalidad por europeos, pero esa tendencia cambia cuando son en dólares. Esta acogida va acompañada con una demanda que es de media más de cinco veces superior a la oferta, llegando incluso a diez veces. Y se debe, en opinión de Harry Koppel, de Global Finance Iberia de Barclays Capital, a la existencia en la actualidad "de un gran apetito por emisiones de deuda corporativa española, particularmente fuera de España".

En esta línea señala que, en función de los datos de las transacciones en las que Barclays Capital ha actuado este año como joint-bookrunner -Iberdrola, Gas Natural, Telefónica y parte de Enagás-, la gran mayoría se ha colocado fuera de España. Desde esa entidad financiera, al igual que indican las compañías, se espera que el resto del año continúe la misma tendencia, y que las empresas sigan moviendo su deuda desde el mercado bancario al mercado de capitales, como igualmente lo ha hecho Grifols al acudir a colocaciones privadas en Estados Unidos por 600 millones de dólares.

Este éxito se debe básicamente a tres factores, según Koppel. En primer lugar "a las restricciones de venta y colocación en el mercado primario dentro de España, que en algunos casos prohíibe a los bancos contactar directamente a los inversores para solicitar ofertas". Pero, asimismo, a que las denominaciones mínimas de 50.000 euros limitan la distribución posterior de los bonos a inversores minoristas. Otro aspecto que es citado por los expertos es que en España no existe una base inversora de compañías de seguros y fondos de pensiones domésticos que proporcionen una demanda tan fuerte como en Francia, Alemania o el Reino Unido.

Pero este auge no es exclusivo de España. En lo que va de año las compañías estadounidenses han emitido papel por más de 2,79 billones de dólares, cifra que ya supera los 2,73 billones del conjunto de 2008. Las del tercer trimestre del año han alcanzado el histórico récord de 775.000 millones de dólares. Pero esta tendencia a acudir a ese mercado es posible porque está respaldada por inversores que asumen más riesgo y que encuentran la deuda corporativa más atractiva que la gubernamental por su más elevada rentabilidad. El proceso va acompañado de una mejora de los ratings de las agencias de calificación. Aunque se sigan produciendo rebajas, éstas van a menos y se espera que las subidas las superen en 2009.

Condiciones

La tónica general apunta a que las empresas españolas están consiguiendo en las colocaciones condiciones similares a las de las compañías europeas de su sector. El cupón que se ofrece va desde el 3,2% al 7,5%, y el spread está en el entorno de los 270 puntos básicos.

Mejorar el perfil financiero

¿Qué buscan las compañías al sumarse a esta actividad prácticamente parada desde 2007? La respuesta es casi unánime: mejorar la estructura financiera y reducir su dependencia de la financiación puramente bancaria. En este contexto, desde Iberdrola se pone de manifiesto que esas operaciones y otras medidas similares le han aportado una liquidez de 11.000 millones de euros y le permiten tener cubiertas sus necesidades de financiación para los próximos dos años. Además ha alargado el plazo medio de vencimiento de su deuda por encima de los seis años.

El objetivo de Gas Natural con sus bonos en dos tramos a cinco y diez años por un importe global de 2.500 millones de euros ha sido también la refinanciación parcial de su endeudamiento bancario y la mejora del perfil de los vencimientos pactados.

Por su parte Enagás, que logró una demanda diez veces superior a la oferta, se benefició del apetito por los bonos de empresas de servicios públicos, que cuentan con una regulación que dan una base sólida a sus ingresos. Fue otro giro, ya que esta compañía acude generalmente a los bancos y al Instituto de Crédito Oficial (ICO).