COLUMNA

El camino en solitario

Xstrata tendrá que vivir sin la deseada fusión con Anglo American. El pulso de la minera suiza por un acuerdo de 77.000 millones de dólares con su rival sudafricana ha levantado sospechas sobre su estrategia en solitario.

Es cierto que Anglo American sería un premio. Pondría solución al mayor defecto de Xstrata: una cartera de activos de segunda clase y excesivamente concentrada. Anglo American traería consigo una exposición significativa a mejores activos en platino, hierro y diamantes. Sumados al carbón, níquel, cobre y zinc de Xstrata, la fusión mejoraría tanto la calidad como la diversificación de la compañía. Cierto, la fusión de 19.000 millones de dólares con Falconbridge en 2006 supuso también una transformación para Xstrata, pero el grupo sigue siendo el menos diversificado de los cuatro grandes del sector minero.

Además, ganar solidez de balance uniendo fuerzas con Anglo American daría a Xstrata suficiente músculo financiero para madurar proyectos más rápidamente.

A pesar de los indudables beneficios que supondría el acuerdo, Xstrata no debería insistir en perseguir a su rival sudafricana. La suiza tiene una buena posición de cara a la recuperación económica. Y lo que le falta en activos de primera clase lo consigue exprimiendo su cartera.

Los inversores se preguntarán, con razón, por qué los directivos insisten tanto en el acuerdo con Anglo American. Después de haber levantado la compañía exitosamente con varias adquisiciones, hay temor a que el equipo del presidente Mick Davis carezca de apetito ante una vuelta obligada al aburrido mundo de la gestión operativa. Pero deberían estar preparados para caminar solos. Y para vender una estrategia a los inversores.

Una Galani