ANÁLISIS

El peligro de los discursos

Como suele ocurrir cuando se comete un error y no se tiene la valentía de asumirlo, algo que por desgracia le ocurre muchas a veces a muchos, Leire Pajín ha cargado contra el mensajero. Es decir, contra aquel que le ha escrito el discurso y que, según ella, le ha hecho decir la penúltima barbaridad sugiriéndonos, lo reproduzco textualmente, estar "atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EE UU y Zapatero presidiendo la UE". Otros, cuando se saltan el guión escrito, se meten en algunos charcos. Le acaba de pasar al rey de la oratoria, Barack Obama, que se ha hecho un lío con la historia musulmana, Andalucía, Córdoba y la Inquisición. Ni Pajín ni Obama tienen excusa. Cuando se vive de lanzar mensajes a los ciudadanos, hay que cuidar los matices y, sobre todo, documentarse para no decir tonterías.