El complicado equilibrio del dólar

Miguel Rodríguez - 28/05/2009

Anda revuelto el mercado de divisas. El dólar va perdiendo enteros en un clima de recelo por parte de los inversores internacionales, que observan cómo la Reserva Federal ha sacado toda su artillería para inyectar de liquidez el sistema, a través de una política monetaria laxa hasta el extremo que ha dejado los tipos de interés nominales a cero. El creciente déficit fiscal de EE UU y la abrumadora emisión de deuda pública tampoco están ayudando a fortalecer la divisa, mientras que el reciente optimismo sobre la evolución económica estadounidense ha provocado una venta acusada de bonos gubernamentales que contribuyen a debilitar el billete verde.

Los inversores extranjeros que poseen activos estadounidenses están preocupados, porque sus inversiones están perdiendo valor tan sólo por la depreciación de la divisa.

Pero bien mirado, el debilitamiento del dólar, dentro de un orden y un equilibrio, no es mala cosa. Tiene aspectos positivos que pueden ayudar a que la economía de EE UU salga del atolladero. Al fin y al cabo, una divisa débil eleva la competitividad de los productos americanos y, en consecuencia, eleva las exportaciones. Es un factor, además, que atrae el turismo, por el solo hecho de que, al cambio, las compras y el consumo en Estados Unidos se abaratan para los visitantes. Para el inversor extranjero el factor de una divisa débil supone un atractivo añadido a la hora de adquirir activos en dólares, porque abarata las valoraciones. Valga como dato, que el S&P 500 y el dólar se han correlacionado de manera negativa en la historia reciente.

Aunque tiene también su lado oscuro. A nadie se le escapa que la depreciación del dólar es una de las razones que están tirando del petróleo y de otras materias primas denominadas en esta divisa. Y el alza de los productos básicos conlleva riesgos inflacionistas que no se deben pasar por alto. Más que nada porque en un momento dado la Fed puede verse obligada a subir los tipos.

Pero en ese complicado equilibrio reside uno de los factores para la recuperación económica. mrodriguez@cincodias.es

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