TRIBUNA

España SA se reestructura

Cualquier día España SA se reestructura será el titular de portada de la prensa económica española. A nadie sorprende ya escuchar que el conjunto de la economía española está muy tocada. Después de los últimos meses de ventas en las que casi todos los sectores han caído de una manera salvaje, en los próximos meses la reestructuración está pasando de ser una opción a ser una obligación.

Hace unos meses decíamos en nuestro estudio sobre gestión de crisis que las empresas tardan 17 meses en reaccionar ante la crisis y aconsejábamos velocidad en la toma de decisiones ya que el impacto del tiempo es clave en estos procesos de cambio. Sin embargo, con la situación actual, estamos pasando de ser una opción a ser una obligación… Las cuentas de resultados no aguantan y la liquidez es un problema cada vez más serio en muchos sitios.

Esta crisis se está desarrollando en dos planos: el plano país y el plano empresa. Una cosa es España SA como organización que debe ser gestionada en crisis como cualquier otra y otro tema distinto es lo que está haciendo cada una de las empresas a su nivel.

Es público mi optimismo en cuanto a las oportunidades que aparecen para las empresas en crisis. En nuestros estudios encontramos que casi un 25% de las empresas salen reforzadas de la crisis. Las que mejor se preparen y se adecuen a la situación actual serán las que mejor preparadas estén para crecer cuando la crisis pase.

Sin embargo, otro tema distinto es nuestra posición como país dentro de una economía globalizada como la que tenemos. Se acabaron los buenos tiempos para España y no parece que haya una claridad de cuál va a ser el próximo maná. Hemos vivido y nos hemos excedido con el ladrillo y ahora estamos pagando las consecuencias.

De todos modos, si hacemos una analogía de lo que hacemos con las empresas en crisis y lo que se le podría recomendar a España SA pueden salir algunas líneas de acción:

l Concentrarse en lo que realmente es bueno. En España SA hace falta definir a qué nos vamos a dedicar los próximos 50 años y tener una estrategia clara aun sacrificando sectores que no tiene ningún sentido seguir defendiéndolos.

l Claridad de ideas por parte de los líderes. Deberíamos exigir a nuestros dirigentes -nacionales y autonómicos- planes concretos y claridad de ideas y que nos las comuniquen con optimismo. En cualquier caso, es preferible un mal plan que un no plan como lo que ocurre ahora. Parece que sólo estamos esperando los datos del último indicador para llevar a cabo alguna acción puntual.

l Ser contundente. La toma de decisiones es complicada y más para un Gobierno que cada cuatro años tiene que ser reelegido, pero creo que estamos en un tiempo de tomar decisiones estructurales que se deberían haber tomado hace muchos años. La no toma de decisiones es tomar la decisión de no hacer nada... y si seguimos así, podemos estar preocupados.

La realidad es que estamos en una crisis internacional pero la situación de España dentro de la crisis es bastante peor que el de los países europeos que tiran de la locomotora europea. Como conclusión, estamos ante un problema estratégico como país que hemos de resolver entre todos pero dirigidos por nuestros líderes. Como todos los gestores y líderes, también los nuestros tienen que aplicar las normas básicas de gestión de crisis.

Eduardo Navarro. Socio director de Improven