COLUMNA

Inflación negativa

Como adelantaba hace unas semanas el dato de IPC armonizado, la tasa interanual de inflación de consumo se ha situado en valores negativos, si bien aún moderados, de tan sólo una décima. Pero el dato es indudablemente impactante: es la primera vez que se alcanza una tasa interanual negativa; además, el descenso de ocho décimas en la inflación interanual entre febrero y marzo, no siendo una variación completamente inusual, ha resultado inesperada.

La gravedad de la actual crisis económica genera una enorme incertidumbre acerca de la evolución futura de los principales indicadores, y ello hace que convenga mantener el escenario de deflación como uno de los varios escenarios posibles. Sin embargo, un análisis detallado muestra que, si bien el dato de inflación de marzo es indudablemente llamativo, continúa sin otorgar una probabilidad significativa a dicho escenario.

Mucho más evidente es la debilidad de la demanda de bienes de consumo, claramente patente en los descensos registrados en los precios de los productos alimenticios, tanto elaborados como no elaborados, frente a previsiones de ligeras elevaciones en ambos casos. También se deja sentir, junto con la debilidad de los precios energéticos, en el elevado descenso, de -8,2% en términos anuales, en los precios de los transportes, lo que ha contribuido a una tasa de inflación más moderada de lo previsto en servicios (subida mensual de 0,3% en marzo frente al 0,6% previsto).

Que las tasas negativas de inflación hayan aparecido antes de lo esperado acentúa algo a la baja las sendas previstas para este año, pero tiene implicaciones menores para el próximo año. Si antes esperábamos tasas interanuales de inflación negativas durante el periodo junio-octubre de 2009, con un mínimo de -0,5% en julio, ahora creemos que el mínimo será de -1,2%, pero recuperando tasas positivas en los dos últimos meses del año.

La fuerte reducción en la tasa interanual de inflación, tanto de los alimentos elaborados (del 1,7% en febrero al 1,1% en marzo) como de los servicios (del 3,3% de febrero al 2,7%) ha tenido dos efectos: por un lado, el estrechamiento de la inflación dual (precios de servicios menos precios industriales excluyendo productos energéticos), puesto que los bienes industriales repiten tasa interanual de -0,5%. Por otro, que la inflación subyacente continúe su trayectoria de descenso, si bien moderado, situándose actualmente en 1,3%.

El hecho de que esta última sea una media de inflación más robusta, por excluir los componentes más erráticos del índice, hace que el escenario de deflación no parezca probable en estos momentos.

Con la información actualmente disponible, cabe esperar una inflación media en 2009 de -0,1%, con una inflación subyacente media de 1,2%. La inflación media de bienes de servicios sería, en este escenario, de 2,8%, la de alimentos elaborados de 0,9%, la de alimentos no elaborados de 1,3% y la de bienes industriales no energéticos de -0,5%. Tanto la inflación general como la subyacente convergerían hacia niveles medios en torno al 1,8% para 2010.

El dato de abril será importante en cuanto a disipar algunas dudas acerca del comportamiento a medio plazo de los precios de consumo, por cuanto que ha sido en los últimos años un mes de inflación alta. Una variación mensual en el IPC de un 1,0% dejaría la tasa interanual en su actual nivel de -0,1%. Indudablemente, los sesgos son a la baja, y tasas mensuales por debajo del punto porcentual acentuarían el recorrido de la inflación por valores negativos.

Pero, insisto, si bien vamos a asistir a unos meses con tasas negativas de inflación, todo hace indicar que dicho comportamiento será transitorio, y sería necesario disponer de información distinta de la actual para cambiar el escenario inflacionista para 2009-2010.

Alfonso Novales. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad Complutense