Consecuencias de la crisis

AIG, una bomba de relojería de 1,25 billones de euros

Presiona a EE UU con los efectos de una nueva Lehman.

El apocalipsis. O, mejor dicho, otro apocalipsis financiero. A finales del mes de febrero, cuando AIG pedía por enésima vez apoyo estatal para evitar la quiebra, la aseguradora hizo circular un escalofriante memorándum entre reguladores y autoridades estadounidenses donde detallaba las consecuencias de su eventual colapso. AIG obtuvo poco después 30.000 millones de capital nuevo, que se suman a los 130.000 obtenidos anteriormente. Aunque lo consiguiese con una táctica que roza el chantaje, a la luz del memorándum, publicado por la agencia Bloomberg, donde el gigante asegurador destaca los riesgos que entraña para el resto del mundo su inviabilidad, reflejada en unas pérdidas de 61.700 millones el año pasado.

Además de las implicaciones que tendría, si sólo se dedicase a su negocio tradicional, la quiebra de la mayor aseguradora del mundo, AIG apuntaba un dato demoledor: 1,6 billones de dólares, 1,25 billones de euros, en exposición a derivados. Una exposición que, obviamente, tiene su contraparte. Según AIG, 1.500 inversores institucionales que, en caso de quiebra, tendrían que valorar a cero todos aquellos contratos en los que la contraparte fuese la aseguradora.

El impacto en los mercados sería, pues, muy superior al de Lehman Brothers, que dejó en el aire derivados por valor de 400.000 millones y descapitalizó en buena medida el sistema financiero internacional. De hecho, el diario estadounidense Wall Street Journal comentaba esta semana que los verdaderos beneficiados de los sucesivos rescates de AIG son dos docenas de grandes entidades financieras, que han recibido pagos por valor de 50.000 millones de dólares desde que empezaron, en septiembre, los rescates de AIG. Deutsche Bank o Goldman Sachs, por ejemplo, recibieron 6.000 millones de dólares cada una, según el diario estadounidense. Merrill, SG, Royal Bank of Scotland, Morgan Stanley o HSBC son otras entidades citadas. Según AIG, la banca europea necesitaría capital por 10.000 millones y su calificación financiera estaría en peligro de no mediar un rescate; las necesidades en EE UU llegarían a 19.000 millones. Durante años, algunas de las filiales de AIG se dedicaban a vender derivados de crédito, llamados CDS (credit default swaps) y productos similares que aseguraban a los inversores frente a los impagos de deuda de terceros. AIG se llevaba las comisiones y asumía el riesgo.

Ahora que los riesgos se han materializado, es necesario que el Estado ponga el dinero para evitar que la cascada de pérdidas tumbe el sistema financiero. No extraña que el presidente de la Fed, Ben Bernanke, señalase en el Congreso que 'si hay un episodio que me ha molestado más en los últimos 18 meses, es el de AIG' y reconociese que con AIG 'estalló una enorme brecha en el sistema'. Warren Buffett también apuntó que 'todo el mundo odia' el rescate de AIG, pero éste era necesario. La Fed, por si acaso, declaró a Bloomberg que decidió ayudar a AIG 'a partir de sus propios análisis.

Las cifras de AIG

38.000 billones de dólares es el valor facial de las pólizas de seguro de vida a individuos concedidas por AIG en todo el mundo.

1,9 millones invertidos en el mercado monetario.

63.000 millones de dólares asegurados contra quiebras.