De ruta

Escapada al Pirineo leridano

Naturaleza y arte románico se mezclan en las cumbres catalanas.

Ahora que los aficionados al esquí comienzan a acudir en masa al Valle de Arán, puede ser un buen momento para complementar el viaje deportivo con algunos de los paisajes y monumentos románicos más bellos de España.

Este recorrido discurre por las inmediaciones del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, un territorio de alta montaña con valles, lagos y picos de modelado glaciar de la cordillera central pirenaica.

En el parque se pueden distinguir dos sectores. Al área oeste se accede desde la localidad de Caldes de Boí, y desde el este, por Espot. El paso natural entre los dos ámbitos geográficos es Portarró d'Espot, un camino sobre el lecho de un antiguo glaciar que alimentaba los dos valles. Este itinerario sólo es accesible para senderistas.

La ruta que recorre el sector occidental del parque parte desde El Pont de Suert hacia Augüestortes y comprende las cuencas altas de los ríos Sant Nicolau y Noguera del Tor. Su nombre, aigüestortes (aguas torcidas) hace referencia a los numerosos meandros del río Sant Nicolau. En este marco natural extraordinario, las iglesias románicas son un complemento perfecto. Entre el Pont de Suert y Caldes de Boí (23 kilómetros) se pueden ver los mejores ejemplos del románico lombardo catalán. Entre las que no pueden faltar, por orden siguiendo el trayecto, están L' Assumpció de Coll, Santa María de Cardet, Sant Feliu de Barruera o Sant Joan de Boí.

En este recorrido se atraviesa Castelló de Tor, Llesp y Coll, donde se encuentra L' Assumpció. En Erill la Vall, además de la iglesia de Santa Eulalia, está el recientemente inaugurado centro de interpretación del románico que ofrece una visión de conjunto de este valle, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2000.

Antes de entrar en el parque se pasa por Caldes de Boí, y teniendo en cuenta que la zona cuenta con un alto nivel de protección es necesario detenerse en la caseta de información del parque para estudiar la ruta.

La segunda ruta se puede iniciar en Sort, célebre por su administración de lotería, y nos acerca a la parte oriental del parque. Lo mejor de esta localidad es el castillo de los condes de Pallars. Después atravesaremos Escaló, con su monasterio benedictino, y Espot. Lo más conocido es el Estany (lago) de Sant Maurici y la silueta de Els Encantats, una cumbre con dos picos de más de 2.700 metros. Es importante tener en cuenta que, en esta época del año, los viajeros pueden encontrarse con mucha nieve en todo el área.

Un alto en el camino

Dormir

Parador de Arties. Ctra. Baqueira-Beret. Arties. Ubicado en la antigua casa de Gaspar de Portolà, descubridor de California. Tiene un acogedor salón con chimenea, habitaciones abuhardilladas y excelente cocina aranesa. 54 habitaciones y tres suites. Tel.: 973 640 801.

Hotel Pessets. C/ Diputació, 3. Sort. La familia Pessets se dedica al mundo de la hostelería desde 1860. El antiguo hotel es edificio modernista dedicado a los apartamentos Pessets-Adelaida. El hotel actual data de 1968 y cuenta con 80 habitaciones. Tel.: 973 620 000.

Comer

La Cabana. Ctra. de Taül, s/n. Boí. Cocina popular en la que dominan los platos típicos con abundancia de guisos y cazuelas. Trato familiar, instalaciones sencillas pero acogedoras y materias primas de primera calidad. Tel.: 973 696 213.

Cap del Port. Ctra. comarcal 142, km. 165 Alt æeuro;neu. Los clientes acuden a degustar cocina tradicional pirenaica y platos creativos, como la ensalada de vieiras o foie gras con compota de manzana. Es muy popular entre los esquiadores. Tel.: 973 250 082.

Urtau. Pl. Urtau, 2. Arties. Cocina tradicional con toques de innovación, pero lo que más destaca es su barra bien surtida de tapas. También hay buenos vinos y repostería casera. Tel.: 973 640 926.

En marcha

Pont de Suert. Capital de la comarca de la Alta Ribagorça, donde pasear por su casco antiguo es todo un lujo, con las plazas porticadas Major y Mercadal, donde estaba el antiguo mercado medieval. También son porticadas las calles Major y Baix, con la iglesia Vella y el Palau Abacial. Otras visitas son las ruinas de la fortaleza de Viu de Llevata, documentada desde 946, y del Castell de Tor, con referencias desde 1026.

Taüll. Aquí termina el recorrido por el románico de la zona, con la iglesia de Santa María y la auténtica joya de la corona, Sant Clement. El pantocrátor de esta iglesia es el símbolo del románico catalán, aunque el original del fresco sólo puede admirarse en el Museo de Arte de Cataluña, en Barcelona.

Caldes de Boí. Sus aguas termales fueron declaradas de utilidad pública en 1887, y actualmente está abierto el Hotel Manantial y el Centro Termal, donde se encuentra el restaurante Jean Luc. Es un lugar perfecto para relajarse después de un día de esquí.

Espot. Es conocido sobre todo por su estación de esquí, pero también se puede visitar la atalaya cilíndrica de 20 metros, la llamada Torre dels Moros, el Puente románico de la Torrassa y el Castell de Llort del siglo XIII, que no se halla en buen estado.

Esterri d' æeuro;neu. Muy cerca del parque se encuentra este pueblo, que se distingue por un encanto especial, aunque apenas tiene 600 habitantes. Está dividido por el río Noguera Pallaresa, tiene un pintoresco casco antiguo y está unido por un bello puente románico de doble arco.