Reestructuración en el motor

El rescate de Detroit convertirá al Estado en accionista de las automovilísticas

La mayoría demócrata y la Casa Blanca limaban ayer algunos aspectos legales de un plan de rescate para las automovilísticas de Detroit que podría aprobarse hoy. El plan prevé una importante toma de participación del Estado en las empresas y la supervisión de sus operaciones por una persona designada para ello.

Las automovilísticas de Detroit, General Motors, Ford y Chrysler, dicen que la bancarrota no es solución para sus problemas y pidieron un plan de rescate al Gobierno. Ahora, y según la letra del plan que ayer se terminaba de negociar en Washington, las empresas pueden acabar bajo un régimen de tutelaje por parte del Gobierno similar al que habría dado lugar la quiebra. Además, el Estado tendrá participaciones en las empresas que se acojan a él.

El plan, que se podría aprobar hoy si los demócratas consiguen la mayoría en el Senado, aprueba un desembolso urgente de 15.000 millones de dólares (11.606 millones de euros) en préstamos provenientes de los fondos para ayudar a la industria a hacer coches más eficientes.

Estos préstamos, que GM y Chrysler van a solicitar tan pronto como puedan, se harán por un plazo de siete años y se complementarán con otro plan de largo plazo bajo la Administración de Barack Obama.

Esos préstamos obligan a las compañías a dar entrada en su capital al Estado a través de warrants que ayer no se había decidido si serían convertibles en acciones comunes, preferentes. Por ejemplo, en el plan de ayuda a la banca, estos warrants dan derecho a acciones preferentes sin derecho a voto.

Dado que el Estado tiene derecho a recibir warrants equivalentes al 20% de los préstamos que cada compañía va a recibir, su participación será muy elevada en GM, una empresa que ha visto como la caída de su cotización ha dejado su capitalización bursátil por debajo de los 3.000 millones de dólares (2.320 millones de euros). En el caso de Chrysler será accionista con Cerberus, una empresa de capital riesgo.

Con o sin derecho a voto las actividades de las automovilísticas van a estar visadas por una persona, o grupos de personas, nombradas por el presidente George Bush, con la misión de supervisar los planes de viabilidad de las automovilísticas. Esta persona puede forzar conversaciones con los sindicatos, proveedores y acreedores, algo que acerca mucho al llamado 'zar de la automoción' a un supervisor judicial. Entre otras cosas, revisará cualquier transacción por encima de 25 millones de dólares. Las firmas no podrán conceder dividendos ni grandes salarios a sus ejecutivos.

Los demócratas quieren que el zar que nombre Bush no tenga que ser sustituido por Obama y han sugerido el nombre de Paul Volcker, ex presidente de la Fed y asesor económico de Obama.

Peticiones al Gobierno de Canadá

Los problemas de las tres empresas de Detroit en Norteamérica también llega a Canadá. Igual que en Washington, las empresas han elevado ante el Gobierno de Canadá una petición de ayuda que se eleva a un mínimo de 6.000 millones de dólares canadienses (unos 3.700 millones de euros).

GM y Chrysler han dicho que necesitan el dinero antes de fina de año. En concreto, GM Canadá ha pedido 2.40 millones de dólares (1.472 millones de euros) pero 800 millones de ellos los necesita este mes. Chrysler, por su parte, necesita 1.600 millones de dólares canadienses también en este mes. Las autoridades canadienses estarían dispuestas a dar este capital, porque no hay oposición política a ello pese a que el Parlamento está cerrado hasta enero y la oposición ha tratado de hacer dimitir al primer ministro, Stephen Harper, esta misma semana