EDITORIAL

El mayor rescate de la historia

Citigroup ha obtenido un gigantesco plan de ayuda del Gobierno de George Bush, que inyectará 20.000 millones de dólares para rescatar activos a cambio de acciones preferentes. Además, el Tesoro y la Reserva Federal (Fed) garantizarán préstamos y valores tóxicos en poder de la entidad por valor de 306.000 millones de dólares. Esta ayuda se suma a los 25.000 millones de dólares que el banco recibió el pasado mes en el marco del Programa de Ayuda para Activos con Problemas, que movilizará 700.000 millones de dólares. Se trata de la mayor operación financiera en defensa de un banco de la historia. Las Bolsas de todo el mundo recibieron este megarrescate con alborozo; el Ibex registró la cuarta mayor subida del año, un 8,13%.

Se comprende la reacción de los mercados. Ya no hay duda de que ni el Gobierno de EE UU ni previsiblemente el de ningún otro país dejarán caer un gran banco. Y es que la experiencia en el caso de Lehman Brothers ha sido catastrófica, pues su caída ha perjudicado a entidades de medio mundo. El temido riesgo sistémico, que Washington descartó con Lehman, planea hace semanas sobre el sistema financiero internacional. Ahora el mensaje ha llegado nítido: no habrá más quiebras, sin importar si los gestores han hecho mal las cosas.

Washington decide ahora sostener a una de las entidades más grandes del mundo y con mayor implantación internacional. En España participa en varias operaciones corporativas trascendentales, en particular la compra de Itínere y del 20% de Repsol a Sacyr. Garantizar la estabilidad de Citi es, en estos momentos, imprescindible para muchas operaciones en todo el mundo y para evitar indeseables efectos dominó.

Sin embargo, Washington y cualquier otro Gobierno en circunstancias parecidas está obligado a demandar responsabilidades a los gestores. No se sostiene que el equipo directivo de Citi siga como si tal cosa. Las ayudas no deben faltar, aunque se trate del megarrescate del siglo, pero no deben ser gratis.