COLUMNA

Profumo resiste en Unicredit

Alessandro Profumo le está quitando la razón a sus enemigos, hasta ahora. Tras los buenos resultados del tercer trimestre, los intentos políticos de forzar la expulsión del jefe de Unicredit deben cesar ahora. Si no, Italia corre el riesgo de ganarse una reputación como país hostil a las voces con mentalidad independiente.

La verdad es que Profumo ha cometido algunos errores estratégicos. Perdió la confianza del mercado con su decisión de aumentar 6.600 millones de euros el capital en octubre, unos días después de negar que lo necesitaría. También es un mal político. Algo de la caída de un 50% en el precio de las acciones de los últimos tres meses puede ser atribuido a la incapacidad de Profumo de contener su verborrea en Roma y Milán.

Pero los resultados del tercer trimestre del banco -casi los mejores de Italia- muestran que todavía es un gestor fuerte. Los costes fueron más bajos que lo esperado, y las provisiones por préstamos -de 690 millones- fueron relativamente suaves dada la volatilidad reinante. Las acciones subieron un 5% en la apertura para cerrar con un alza del 0,7%.

A la reputación de Profumo ha contribuido también la decisión de esta semana de su rival Intesa Sanpaolo de no abonar dividendo para aumentar su ratio de capital.

La posición de Profumo en la cultura corporativa italiana se extiende más allá de sus 13 años como consejero delegado del mayor grupo bancario internacional de Italia. Es el destacado ejecutivo de talla que todavía trabajan en Italia al que se le considerado un uomo del mercato. Es un hombre de mercado que no emplea normalmente su tiempo comprometido en intrigas políticas aunque comete el error de hacer eso cuando adquirió Capitalia el año pasado. Un clima de intromisión política animó la salida de ejecutivos de prestigio como Vittorio Colao, ahora jefe de Vodafone.

La posición del jefe de Unicredit, mientras es reforzada por los últimos resultados, no está totalmente segura. Si hay otra equivocación, se dice que su imperio del este europeo anda en problemas, el puesto de Profumo volvería a estar en peligro. Sin embargo, cualquier intento políticamente dirigido para echarle enviaría un negativo mensaje a los inversores internacionales: Italia no está abierto para los negocios.

Por Rachel Sanderson

Swiss Life, a la defensiva

Swiss Life parece menos animada. La aseguradora tendrá pérdidas antes de impuestos en 2008. Los ingresos por primas en el tercer trimestre han caído un 11% sobre el mismo periodo del año pasado, hasta 3.070 millones de francos suizos. Los tumultuosos mercados financieros obligaron a la compañía a proteger el capital de los accionistas reclasificando 15.000 millones de francos en bonos y protegiéndose contra su cartera de hedge funds. Pueden ser necesarias nuevas medidas de emergencia.

Maltratado por las tormentas financieras, Swiss Life ha dado drásticos pasos para apuntalar su capital. Tomó ventaja al considerar cambios para reclasificar préstamos por 15.000 millones de francos de los más ilíquidos bonos en su cartera de préstamos de 35.000 millones de francos. El movimiento reafirmó la ratio de solvencia en un momento crítico. La ratio fue del 150% a finales de septiembre y pudo haber sido de 20 puntos porcentuales menos sin la reclasificación de los bonos -peligrosamente cercano al nivel de alerta de 125%-.

En una considerable ironía, la aseguradora se ha protegido frente a su cartera de hedge funds también. El colapso en el valor de aquellas inversiones fue añadiéndose a la presión en el capital de los accionistas. Y como toque final, la proporción de la cartera de inversión total en renta variable ha sido rebajada drásticamente por debajo del 1%.

Inversiones a un lado, el negocio asegurador parece anémico. En los primeros nueve meses, las primas fueron casi planas hasta 14.000 millones de francos. Fue por algunos factores especiales: una disputa fiscal entre Alemania y Lietchenstein golpeó las ventas en el principado, el franco suizo subió frente al euro y las ganancias antes de impuestos en el trimestre de AWD, su filial de consultoría financiera, cayó un 63%, hasta 7 millones de euros.

Pero la combinación de latigazos del mercado y la debilidad del negocio significa expectativas de pérdidas para Swiss Life este año -aunque tendrá ganancias extraordinarias de 1.500 millones de francos por ventas-. Ha detenido su programa de recompra y ha insinuado que los dividendos serían escasos.

El precio de la acción cayó un 11% hasta 13 francos suizos. Con su ratio de solvencia cayendo en octubre hasta el 135%, y su rating de crédito bajo presión de más pérdidas de inversión, Swiss Life puede que tenga que dar pasos más defensivos.

Por Michael Prest