Crítica

La patronal del motor acusa a la CE de poner en peligro miles de empleos

ACEA, la Asociación de Comerciantes Europeos de Automóviles, acusó ayer a la Comisión Europea de sacrificar los intereses de la industria en la negociación de acuerdos comerciales internacionales. La patronal advierte que esos convenios pueden acarrear la supresión de miles de puestos de trabajo en la Unión Europea.

La patronal del motor acusa a la CE de poner en peligro miles de empleos
La patronal del motor acusa a la CE de poner en peligro miles de empleos

Primero fue la frustrada Ronda de Doha. Ahora, es el acuerdo de libre comercio con Corea del Sur cuya negociación se reanudó ayer y que Bruselas quiere cerrar antes de fin de año. Y en lontananza aparecen los futuros acuerdos de liberalización con India y otros países asiáticos. En todas esas negociaciones, según ACEA, la Comisión Europea utiliza la industria automovilística del Viejo Continente como 'moneda de cambio' para ganar acceso al sector servicios, y en particular al financiero, de los países emergentes.

El secretario general de ACEA, Ivan Hodac, no ahorra dureza en la descripción de esa actitud, a su juicio intolerable, del organismo comunitario. En un encuentro con CincoDías y Financial Times el pasado viernes, Hovac insiste en que la industria automovilística es 'crucial' para Europa Y advierte que su sacrificio en aras de acuerdos comerciales que 'benefician a unos pocos' puede acarrear 'la pérdida de miles de trabajos' en varios países europeos. Y coloca a España, junto a Eslovaquia o la república checa, entre los Estados 'más vulnerables' ante una posible crisis del sector.

La indignación de Hodac responde, en concreto, a la intención de la CE de cerrar antes de final de año un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur. A juicio de la patronal automovilística, ese nuevo convenio suprimirá los aranceles comunitarios (10%) a la importación de coches surcoreanos sin obtener a cambio una apertura recíproca de aquel mercado asiático.

'La industria europea del automóvil está muy preocupada con la perspectiva de un resultado altamente desequilibrado', señaló ayer ACEA en un comunicado nada más reanudarse los contactos entre Bruselas y Seúl.

ACEA recuerda que los fabricantes coreanos ya exportan 700.000 vehículos a la UE (el 4,37% del mercado comunitario) frente a los 25.000 autos europeos vendidos en aquel país asiático (el 1,9% del mercado). En términos monetarios y con datos de 2006, las importaciones coreanas alcanzaron los 7.100 millones de euros, mientras las exportaciones europeas se situaron en 1.100 millones.

La patronal teme que Corea amplíe aún más esa diferencia por culpa de las concesiones que quiere hacer la Comisión Europea. ACEA calcula que los coches fabricados en Corea se beneficiarán de una reducción en el precio de 1.300 euros gracias al desarme arancelario y a una cláusula que permitirá a Seúl reembolsar a los fabricantes los impuestos sobre los componentes importados desde China o Japón.

'No estamos en contra de que la UE abra sus mercados', precisa Hodac. 'Pero no podemos aceptarlo sin obtener algo a cambio porque sentaría un precedente para futuros acuerdos bilaterales con otros países'. ACEA asegura que Japón, China e India siguen con mucho interés las negociaciones entre Bruselas y Seúl porque esperan obtener para sus fabricantes de automóvil las mismas ventajas.

ACEA quiere que el Gobierno de Seúl no sólo reduzca y suprima sus actuales aranceles (8%) sino que acepte también los convenios internacionales sobre estandarización que permitirían a los fabricantes europeos colocar su producto en el mercado coreano. 'No tiene sentido que tengamos que fabricar coches especiales para ese mercado', se queja Hodac. Y recuerda que de hacerlo, se tendrían que exportar 'a precios irracionales'.

334.000 unidades menos en el peor de los casos

El estudio de impacto sobre el acuerdo comercial con Corea del Sur encargado por la Comisión Europea calcula que, en el peor de los casos, podría provocar una reducción de la producción automovilística en la UE de 334.000 unidades. Pero los autores del estudio añaden que ese escenario 'no es el que consideramos como más probable'.

El resultado más probable, según el mismo informe, es una pérdida de producción de 60.000 unidades. En términos de empleo, el escenario más optimista supondría la supresión en Europa de 800 puestos de trabajo, mientras que el más pesimista elevaría esa cifra a 4.450.

La UE parece considerar asumible ese riesgo porque a cambio mejorará el acceso a un país con el que ya mantiene un flujo comercial de 70.000 millones de euros anuales, con un ritmo de crecimiento del 11% por año. 'No hay ninguna agenda oculta', reconoce Ivan Hodac, secretario general de ACEA, la patronal europea del automóvil. 'La CE admite públicamente que nuestro sector no saldrá beneficiado'.

Bruselas también espera que el impacto en la industria automovilística se amortigüe por la presencia en Europa de los fabricantes coreanos, que preferirán dar salida a la producción de sus nuevas plantas en la Eslovaquia o en la República checa, por ejemplo, antes que importar vehículos desde su país de origen.