Hacia un nuevo orden financiero

Cuando todo va mal, el oro brilla más

El aumento de la demanda de lingotes ante la crisis agota las existencias de los intermediarios.

Lingotes de oro
Lingotes de oro

Estimados clientes: nos encontramos con serias dificultades para hacer frente al gran volumen de pedidos ... Algunos artículos, como el lingote de oro de 100 gr. y la Filarmónica de Viena una de las monedas de oro más conocidas se encuentran agotados, y no los recibiremos hasta las próximas cinco semanas'. æpermil;ste es el mensaje que la compañía Oro Direct envía a través de su página web.

'Nos está resultando cada vez más difícil obtener reservas', cuenta su directora, Marta Domínguez. Según asegura, los proveedores -la austriaca Argor Heraeus para los lingotes y la Casa de la Moneda de Austria para la Filarmónica- no dan abasto y han retrasado las entregas. 'Puede llegar un momento en el que no tengamos nada que vender', sentencia.

El oro es el activo refugio por excelencia, y no ha perdido su reputación de paraguas frente a las turbulencias. En un año en el que las principales Bolsas mundiales han caído entre un 30% y un 40%, muchos inversores han acudido a él, pese a su alta volatilidad. Y una de las formas de invertir en este material es comprar físicamente lingotes y monedas de oro de inversión, que está además exento del pago del IVA. Según empresarios del sector, la demanda ha crecido tanto en el último mes que las existencias se han agotado.

Los datos del World Gold Council, que analiza el sector, muestran que la inversión en oro creció un 29% en el segundo trimestre de este año con respecto al mismo periodo de 2007.

La Sociedad Española de Metales Preciosos (Sempsa) confirma este agotamiento de los stocks. 'A todo el mundo le ha dado la fiebre del oro. Los particulares se han puesto a comprarlo para diversificar riesgos', explican fuentes de la empresa, la única en España que fabrica lingotes con cuño registrado en el London Bullion Market (el mercado de metales preciosos de Londres). Esta compañía afirma que sus homólogos europeos sufren los mismos problemas. La semana pasada, la prensa de Alemania, Austria y Suiza -cuyos bancos, al contrario que los españoles, ofrecen oro físico- publicó que las existencias se están agotando.

El Centro de Inversión de Oro y Diamantes de España (Ciode) comercializa los lingotes de Sempsa. Su director, Joaquín van den Brule, subraya que esta situación de escasez es reciente. 'Desde el 15 de septiembre, con los problemas de la economía y de los bancos, las ventas se han quintuplicado'.

Los analistas afirman que, en efecto, es un buen momento para el oro, pero llaman a la calma. 'Las decisiones emocionales casi nunca son acertadas, y esta huida hacia la búsqueda de oro es una apuesta extrema', comenta Iván Barbacid, de Barclays Wealth. Este experto sostiene que la inversión de oro a un año vista le parece razonable, por su condición de refugio y porque tiene un componente fundamental detrás, y recomienda utilizarlo con prudencia para diversificar el riesgo. Analistas de UBS señalan que mientras persista el miedo actual al riesgo podría alcanzar nuevos máximos (hasta ahora, su pico se encuentra en los 1.002,95 dólares por onza del 14 de marzo de este año).

Los encargados de la venta de lingotes y monedas viven, pues, uno de sus mejores años. Oro Direct facturó el año pasado 23 millones de euros, según sus datos. Este año prevé doblar esta cifra. 'Llevamos ya dos toneladas de oro vendidas, y nuestros clientes se han multiplicado por 10', asegura Domínguez.

Un futuro sujeto a los planes de rescate

El futuro de la cotización del oro está ligada al de la evolución económica, que ahora depende en parte del buen o mal funcionamiento de los planes de rescate del sector financiero aprobados en EE UU y Europa. Si se revelan eficaces, su precio bajará. Si fracasan, conservará su fuerza como activo refugio. 'Un escenario de apreciación del dólar e inflación a la baja no será el mejor para el oro', señala Iván Barbacid, de Barclays Wealth.

Un informe reciente de UBS explica que las subidas continuarán mientras los inversores sigan teniendo miedo al riesgo, y sitúa como resistencias los 914 y los 952 dólares. Pero, según este bróker, cuando las cosas se calmen el precio bajará al entorno de los 730 dólares por onza. UBS subraya que no ve señales claras de que la cotización del oro vaya a seguir creciendo, y señala que, en su opinión, los inversores están pagando una prima del 20% sobre su precio.

Desde el año 2000, la cotización del metal precioso ha subido un 190%, y desde el verano de 2007, cuando comenzó la crisis de las hipotecas subprime, aumentó un 56% hasta el pasado 14 de marzo, cuando alcanzó su máximo histórico al situarse en los 1.002,95 euros. Desde entonces ha caído un 20%, y ayer cotizaba en el entorno de los 804 dólares después de perder un pronunciado 5%.

El World Gold Council señala que, entre 2003 y 2007, la inversión en este material ha crecido un 280%.