Crisis financiera mundial

El presidente de la Comisión Europea se muestra satisfecho por la aprobación del 'plan Bush'

Durao Barroso se reúne esta tarde con Sarkozy, Merkel, Brown y Berlusconi para establecer una coordinación europea de urgencia contra la crisis.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha expresado a través de un comunicado su satisfacción por la aprobación definitiva del plan de rescate del sistema financiero de EE UU. Con la medida, ha explicado, las autoridades estadounidenses "han demostrado responsabilidad".

Barroso se reúne hoy con los líderes de los cuatro países europeos que forman parte del grupo de los países más ricos del mundo (G-8): Nicolás Sarkozy (Francia), Ángela Merkel (Alemania), Gordon Brown (Reino Unido) y Silvio Berlusconi (Italia), además del presidente del Eurogrupo (Jean - Claude Juncker) y el del Banco Central Europeo, Jean - Claude Trichet, para consensuar una postura europea común ante la crisis. En el comunicado de hoy, Barroso ha dicho que la Unión Europea "ha afrontado sus responsabilidades y continuará haciéndolo". "Nos comprometemos a cooperar con nuestros socios internacionales de la forma más efectiva", ha añadido.

Los preparativos de esta cita, que tendrá lugar esta tarde en París, han estado marcados por la discrepancia entre los participantes, en particular sobre la idea de crear un fondo europeo de salvamento del sector bancario de unos 300.000 millones de euros, rápidamente desechado ante la oposición rotunda de Merkel. El secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Jean-Pierre Joyel, ha querido aclarar hoy que el objetivo general de la cumbre de hoy es, por un lado, realizar un reparto de funciones entre los Estados miembros de la Unión Europea y el BCE, además de transmitir un mensaje de que los líderes no dejarán en Europa quiebras bancarias que pongan en peligro el sistema.

Sarkozy, por su parte, pretende demostrar, si logra convencer a sus interlocutores en la reunión de hoy de formar un frente común, que la UE puede aprovechar la actual debilidad de EE UU para llevar la iniciativa en la reforma del sistema financiero internacional.