Debate abierto

En busca del horario laboral más eficaz

Tiempo al tiempo, el tiempo es oro, tiempo pasado jamás tornado, el tiempo vuela... Existen decenas de expresiones y refranes que demuestran la gran importancia que este elemento ejerce sobre todas y cada una de las personas, y es que el tiempo no pasa en balde para nadie. Según señalan algunos médicos y expertos, son ocho las horas que hacen falta para dormir y poder estar lo suficientemente descansado; ocho horas las que se le deben dedicar al trabajo y ocho horas para el ocio y el esparcimiento. Pero no siempre se cumple.

El último Observatorio de Riesgos Psicosociales elaborado por UGT demuestra que el 22% de los profesionales realiza una jornada laboral superior a las 40 horas semanales, ya sea porque así lo dicta su contrato o porque la organización del trabajo de sus respectivas compañías les obliga a hacer más horas de las que en principio deberían. Además, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), unos 600 millones de personas trabajan más de 48 horas a la semana, sufriendo por esta causa daños en la salud y graves trastornos, como el estrés, la fatiga, desórdenes del sueño, lesiones musculoesqueléticas o enfermedades cardiovasculares y mentales.

Y aún hay más. Si pensamos en las horas que se le dedica a acudir al puesto de trabajo (para muchas personas supera las dos horas diarias), las comidas que se realizan fuera del hogar por motivos laborales, las reuniones que se alargan o los viajes de trabajo, entonces, el tiempo real que cada persona tiene libre durante un día se reduce de tal modo que, como señalan muchos especialistas, puede afectar negativa y gravemente a la salud de los profesionales.

El 22% de los empleados trabaja más de 40 horas semanales, según un informe elaborado por UGT

La jornada continua es uno de los modelos mejor aceptados por los profesionales españoles

Encontrar unos horarios que se adapten a las necesidades de cada persona no es fácil. Cada sector, empresa o individuo cuenta con unas circunstancias y una situación específica que requiere unos tiempos determinados. Sin embargo, uno de los problemas que señalan los expertos es la tendencia que existe a la creación de ciudades 24 horas.

'Uno de los principales problemas de nuestros horarios responde al modelo de producción urbano existente. Los espacios comerciales quieren sacar el mayor rendimiento posible; de esta forma, la ciudad usa el tiempo de modo continuo, la tendencia es que todo funcione a todas horas; ese es el principio de creación de riqueza', señala María Ángeles Durán, profesora de investigación del Departamento de Economía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y autora del libro El valor del tiempo.

Una de las principales ideas que destacan los expertos es que no hay un horario ideal que todos puedan aplicar. 'Si se pusieran todos los horarios iguales habría unos problemas tremendos. Atascos de tráfico, todo el mundo tomando el café a la misma hora... Con los espacios ocurriría lo mismo, si hubiese que cruzar un puente o pasar un túnel, sería imposible', comenta Durán.

Y otra de las grandes y graves cuestiones reflejo de este problema es la productividad. Se dice, se repite y no deja de escucharse por todas partes, pero lo cierto es que aún no ha dejado de ser un problema en España. Aquí, los horarios laborales son de los más largos de Europa, los trabajadores se quedan sin tiempo para su vida, para su gente y sus familiares, sin tiempo para ellos, y sin embargo, la productividad de las organizaciones en España es de las más penosas del continente. Algo falla. Lo más difícil es realizar el cambio cultural que requiere una modificación del estilo de vida y los tiempos de ocio, trabajo y descanso. Los expertos aseguran que, aunque lentamente, vamos por buen camino.

Parece que las empresas han encontrado una luz al final del túnel con una palabra ya casi tan manida como la de conciliación: flexibilidad. Y no porque no resulten dos conceptos fundamentales para que puedan mejorar la calidad de vida de las personas y la eficacia de las compañías, sino porque es difícil diferenciar los verdaderos esfuerzos, pero sobre todo, medir los resultados.

Algunas empresas han optado por implementar unos horarios flexibles para tratar de mejorar la calidad de vida de sus empleados y como consecuencia, su rendimiento dentro de la organización. No obstante, aún son pocas las compañías que han formalizado estos modelos. Según el Euroíndice Laboral elaborado por el IESE y Adecco, en 2007 menos del 9% de los trabajadores españoles contaban con unos horarios flexibles, frente al más del 23% de la Unión Europea.

Otro de los modelos mejor acogidos por los empleados es el de la jornada intensiva. Uno de los casos más recientes es el de Iberdrola, cuya plantilla cuenta con una jornada continuada y flexible desde el 5 de noviembre del pasado año. Según la compañía, el plan ha sido un éxito. Desde Iberdrola afirman que esta medida ha generado un notable incremento de la productividad y que se ha convertido en uno de los elementos de la compañía mejor valorados por los empleados.

Y mientras unos tratan de flexibilizar los horarios, otros hacen semanas laborales de cuatro días (la ciudad de Birmingham, al sur de Alabama, decidió poner en marcha la jornada de trabajo de cuatro días a sus empleados municipales como medida de ahorro ante la crisis) y otros ayudan a extender incentivos como las tardes de los viernes libres o el teletrabajo; todavía hay quienes apuestan por una jornada laboral de 60 horas semanales. La Unión Europea trata de realizar una ampliación de la jornada laboral máxima de 48 a 60 horas a la semana. Una medida que está generando una gran polémica y que aún se encuentra en proceso de aprobación.

En el punto opuesto, el polifacético Timothy Ferriss, californiano de 30 años que dirige una multinacional, habla seis idiomas, tiene un récord Guinness por bailar tango, es campeón nacional de kickboxing en China y actor en una serie televisiva de máxima audiencia en Hong Kong, propone nada más y nada menos que La semana laboral de 4 horas, un libro que ya se ha convertido en un best-seller en las listas de New York Times, Wall Street Journal y USA Today. El objetivo de esta obra es ayudar a las personas a liberar su tiempo y generar ingresos para que su vida tenga más sentido. Las estrategias son varias: eliminar las distracciones, delegar tareas, racionalizar el uso del tiempo, crear negocios autosostenibles, subcontratar servicios, etcétera.

Sin duda, Gobiernos, sindicatos y empresarios tienen mucho trabajo por delante y una gran responsabilidad en cuestión de horarios y conciliación. Ahora que se inicia el dialogo social es un buen momento. Por ejemplo, una de las protestas que se realizan desde la Comisión para la Racionalización de los Horarios Españoles es que los programas prime time de la televisión comienzan a partir de las 22 horas. Sin embargo, los expertos insisten en la responsabilidad individual de cada persona. Y es que la gestión del tiempo se encuentra, en primera instancia, en manos de cada uno.