COLUMNA

Limitaciones del mercado laboral

En los últimos 12 meses el paro se ha incrementado en más de 500.000 personas, hasta 2,5 millones de desempleados. De dicho incremento, uno de cada cinco nuevos parados son extranjeros. Los desempleados extranjeros se incrementan el 67%, frente al 24,7% de la media estatal.

Por sectores, en los últimos 12 meses aumenta en todos. El mal momento que atraviesa el sector de la construcción implica que sea el más castigado por el paro (71%) entre todos los sectores. Le siguen agricultura (28%), servicios (20%), industria (16%) y sin empleo anterior (8%). En términos absolutos, los peores resultados se registran en servicios, que contribuyó al aumento del paro con cerca del 50%, y construcción (35,5%). Entre ambos sectores aglutinan el 85% del aumento global del paro.

La evolución negativa del mercado inmobiliario se traduce en un descenso en las ventas del 28% en el primer semestre del año (las preventas de pisos descienden el 80%). Sin embargo, la disminución de las compraventas se ceba en comunidades mediterráneas, como la Comunidad Valenciana (-41%) y Murcia (-40%). De este modo, en España se destruye empleo, en agosto, en el sector de la construcción (-86.800), y más de 268.000 ocupados afiliados en lo que va de año. Hay muchas empresas que cerraron por vacaciones y en septiembre cierran definitivamente.

Ello es debido, según los expertos, a la abundancia de segunda vivienda residencial, ya que es la que más se ha resentido por tener un componente de inversión. Es decir, por ejemplo, si compro una vivienda en una zona turística obtengo unas vacaciones gratuitas y posteriormente puedo vender la vivienda a un precio muy rentable. Pero al disminuir la rentabilidad se deja de invertir en dicho sector ante el temor de no obtener una revalorización rápida.

El incremento de los tipos de interés influye negativamente, sobre todo entre aquellos que tienen que pagar una hipoteca. De hecho, el INE indica que el 44% de las hipotecas que cambiaron sus condiciones, el pasado mes de junio se realizaron por el aumento de los tipos de interés.

El aumento del precio del dinero para pago de hipotecas, junto con el encarecimiento de las primeras materias, como el carburante, tiene efectos negativos sobre las familias al mermar sus rentas disponibles. Lo que se traduce en una disminución del consumo.

Todo ello ha tenido su reflejo en la caída de las ventas en el comercio y en el sector automovilístico. Así, los afiliados ocupados en el sector del comercio, en agosto, disminuyen en cerca de 20.000 personas (-0,76%) y más de 52.000 (-2%) en lo que va de año.

Este nuevo escenario por empeoramiento de la coyuntura económica necesita nuevas respuestas que permitan salir de esta situación. Por ello, el Gobierno se esfuerza en diseñar medidas para hacer frente a aquellas variables económicas que puede gestionar. La reforma del mercado laboral, junto con los agentes socioeconómicos y el intento de incrementar la productividad a través del capital humano (formación profesional) y tecnológico, son una prueba de ello. Y que es de esperar que tengan el éxito suficiente.

Por otra parte, las comunidades autónomas, entre las que se encuentran algunas que tratan de mirar hacia otro lado, y reclaman únicamente medidas al Gobierno central, deberían fomentar en mayor medida las políticas activas de empleo (formación e inserción laboral) de las que son plenamente responsables.

Sin embargo, hay otro tipo de variables económicas que el Gobierno no puede gestionar. Nos estamos refiriendo al petróleo y a los tipos de interés.

En este sentido, una disminución del precio del petróleo puede contribuir al descenso de la inflación y, por lo tanto, al descenso de los tipos de interés.

Estos últimos días nos llegan noticias de la caída del precio del petróleo, que tras situarse a 147 dólares el barril en el mes de junio ha alcanzado, actualmente, el precio de 105 dólares el Brent (-30%). En este último precio ha tenido efectos el huracán Gustav. Se temía que si la violencia del huracán hubiera sido muy alta hubiera repercutido en las instalaciones petrolíferas del golfo de México y, ello, elevaría el precio del Brent. No ha sido así y el petróleo ha continuado su tendencia a la baja.

En este último caso comprobamos cómo la variable climatológica tiene efectos sobre el comportamiento de la economía, y queda fuera del alcance de la gestión de cualquier Gobierno.

Vicente Castelló Roselló. Profesor de la Universidad Jaume I