Cinco Red

Gates, la cara de Microsoft, cierra su despacho

En 1975 dejó Harvard junto con Paul Allen y crearon el gigante del software. Tenía 20 años. Hoy tiene 52 y es su último día en él.

Hoy puede que no se trabaje mucho en la sede de Microsoft en Redmond, un inmenso y bucólico campus rodeado de lagos y bosque cerca de Seattle. El personal tiene previsto hacer una pequeña celebración para una gran despedida, la del hombre que puso en marcha la empresa hace casi 33 años y la ha dirigido hasta convertirla en el gigante del software que es hoy.

Bill Gates se va. Primero de vacaciones y luego a dirigir la fundación Bill & Melinda Gates, la mayor del mundo.

El viernes será el último día que cruce la puerta de su despacho este hombre cuya imagen está tan íntimamente asociada con su empresa. El consejero delegado, Steve Ballmer, trasladará a este despacho su oficina para completar simbólicamente una de las transiciones más largas, ya que empezó en 2000. Fue entonces cuando Gates dejó su puesto de consejero delegado en manos de su amigo, y empleado desde 1980, Ballmer, y se quedó con la presidencia ejecutiva y el título de 'arquitecto' de software.

Ballmer dice que no van a necesitar a Gates. 'Usarle sí. Necesitarle no', subraya

MICROSOFT 256,83 -1,32%

El siguiente paso se dio en la primavera de 2006 cuando nombró a sus sucesores técnicos, Roy Ozzie y Craig Mundi. Ese año anunció que se embarcaría de lleno en la fundación en 2008.

Según The Wall Street Journal, en esos seis años intermedios, las disputas entre Gates y Ballmer fueron frecuentes. Cesaron cuando Gates se dio cuenta de que debía asumir su nuevo papel.

Gates seguirá siendo presidente del consejo, queda como consultor y trabajará un día a la semana para la compañía que fundó en 1975 con Paul Allen tras abandonar sus estudios en Harvard.

Tras de si deja una empresa que ha cambiado la forma de entender el ordenador personal desde que en 1983, lanzara la primera versión del sistema operativo Windows, el líder indiscutible del mercado y la llave para convertir a Microsoft en la primera empresa mundial del software cinco años más tarde.

Su visión sobre la integración del software ha sido objeto de reverencia por todo el mundo y dentro de la propia Microsoft donde también se ha temido su difícil carácter, muy alejado de los jocosos vídeos de promoción donde explotaba su cara de chico bueno. Quienes han trabajado con él aseguran que es un gran inspirador pero rudo.

Gates deja la empresa en un momento delicado. El Windows 7 está aún en la pipeta; su predecesor, Vista, ha tenido muy mala entrada y por si fuera poco, Google existe y es su nueva y gran amenaza. La gigantesca empresa está desarrollando aplicaciones ofimáticas online gratuitas que están dejando obsoleta la necesidad de los sistemas operativos. En internet es donde más problemas tiene Microsoft pese a que en 1995 Gates enfatizara la necesidad de su desarrollo. El navegador Firefox gana cuota (un 18% ya) sobre el Explorer y su estrategia en la web está por redefinir tras fallar el intento de compra de Yahoo.

En Microsoft recuerdan que nada ha sido fácil hasta ahora y Gates 'ha creado una cultura de crisis permanente', explicaba Ozzie a Newsweek. Una breve mirada a la historia así lo confirma. En 1991 las autoridades americanas investigan si hay posición de dominio lo que abre una serie de casos en EE UU y luego en Europa, donde aún tiene abiertos litigios con Bruselas, quien ya le ha impuesto multas millonarias.

Pese a todo, este gigante sigue siendo una empresa con músculo que en 2007 facturó 51.000 millones de dólares y ganó 14.000 millones. Pero sus acciones llevan casi cinco años estancadas y muchos analistas creen que la empresa necesita diversificar su fuente de ingresos ahora muy dependiente de Windows y Office (casi un 80% de la facturación). La tarea queda en manos de Ballmer, un hombre más de ventas que un cerebro del software. Para eso están Ozzie y Mundi, que ahora tendrán que demostrar su valía. Pese a las dudas que tienen bastantes analistas sobre el futuro de Microsoft, Ballmer dice que no necesitarán a Gates. 'Usarle sí. Necesitarle no. Ese es el principio'.

LA CIFRA

51.122 millones de dólares, 32.625 millones de euros, facturó Microsoft en 2007, un 15,4% más que en 2006

Un genio de la informática sometido a examen

Las luces...

Windows Y Office fueron las armas con las que Bill Gates acercó la informática a todo el mundo. Es, sin duda, el artífice de la democratización del ordenador, gracias a su política agresiva de precios y a la facilidad de uso de su software.

Estándares. Muchos le consideran el mago de los estándares de facto. Gates ha tenido la habilidad de desarrollar al principio una comunidad muy amplia de usuarios de sus productos para forzar la adopción de otros posteriores.

Socios. Otro de sus éxitos es haber sido capaz de tejer estos años una red de partners muy dependientes de Microsoft, que, han hecho mucho negocio gracias al gigante del software, pero que al tiempo le han hecho gran parte de su trabajo.

...Y las sombras

Competencia. Siempre se le reprochará a Gates haber aprovechado su posición de liderazgo para acabar con rivales, como Netscape. Sus prácticas monopolísticas, según ha juzgado Bruselas, le ha costado multas millonarias.

Internet. Para muchos es su gran fracaso. Acusan a Bill Gates de no haber entendido a tiempo el valor de internet y de la web 2.0, que supone el triunfo de los servicios frente a los productos. Algo que ha dejado paso a la gran Google.

Software libre. Este genio de la informática se convirtió para una gran parte del público en la bestia negra. Su empeño en no abrir sus productos a terceros le impidió crear un ecosistema más dinámico de desarrollo de aplicaciones.

Una misión global aún más difícil y delicada

Con 37.300 millones de dólares (unos 24.000 millones de euros), la fundación que crearon en 2000 Bill Gates y su esposa Melinda, es la mayor entidad filantrópica del mundo. Su objeto social es reducir las desigualdades en el planeta. Su lucha principal se centra en el analfabetismo y enfermedades que arrasan el tercer mundo como la malaria y el sida. Gates admite que ésta es ahora su pasión y que el hecho de que la vacuna contra el sida no haya sido un éxito ha sido todo un revés.

Por ello va a dedicar la mayor parte de su tiempo a esta obra que en el futuro se reforzará con el patrimonio de su multimillonario amigo y compañero de partidas de bridge, Warren Buffett. El inversor, que le acaba de desplazar del liderato del ranking de los hombres más ricos del mundo, ya ha prometido más del 90% de su fortuna, calculada en 62.000 millones de dólares, a la Fundación Bill y Melinda Gates.

El creador de Microsoft admite que tendrá que estudiar en profundidad ciencias, ayuda al desarrollo e incluso diplomacia. El terreno en el que se mete es más pantanoso que el de Microsoft porque asuntos como la planificación familiar, la educación, los análisis clínicos o la forma de contener enfermedades venéreas, por ejemplo, son siempre controvertidos y dado el músculo financiero de su Fundación, Gates se puede convertir en un agente del desarrollo de más peso que muchos países desarrollados.

El desembarco con dedicación total de Gates en esta Fundación coincide con el nombramiento de Jeff Raikes como consejero delegado. Antes de hacerse cargo de la fundación, Raikes ha formado parte del organigrama de Microsoft durante 27 años.