Secretos de despacho

Aire fresco en Neck & Neck

Eduardo Zamácola ha imprimido un nuevo estilo de decoración y de gestión

Entró en Neck & Neck como becario y después de ocupar distintos cargos de responsabilidad, desde hace año y medio dirige la compañía de moda infantil. Eduardo Zamácola, madrileño y licenciado en Empresariales, de 34 años, cuenta su experiencia al frente de la empresa. 'Neck & Neck estaba dirigida de manera autoritaria y con mucho control. No es una crítica porque o se ponía ese control férreo o la compañía se desmadraba'. Por tanto, apunta Zamácola, el estilo de dirección era demasiado paternalista, a lo que se sumaba un gran hermetismo entre departamentos. 'Apoyé ese estilo de dirección porque era necesario, pero llegó un momento en el que la compañía estaba enfilada y había que soltar la mano'. Ahora todo es más fácil.

'Tenemos un gran equipo directivo y la gestión es sencilla'. Este ejecutivo afirma, desde la mesa de reuniones que tiene en su despacho, que el secreto para dirigir una empresa no es otro que ser razonable y escuchar a todo el mundo. 'Intento que la comunicación sea muy fluida, que tengamos reuniones informales y que todo el mundo tenga libertad para hablar'.

Eduardo Zamácola derrocha entusiasmo sobre el proyecto y sobre el ambiente generado en la compañía. 'En el trabajo son importantes las aptitudes y las actitudes. No te puedes creer que eres el mejor, hay que ser humilde y congeniar con la gente'. Es un hombre viajado. Su formación superior la realizó en la European Business School, y ello le obligó a pasar temporadas en Londres y en París. Cuando finalizó los estudios realizó prácticas en Neck & Neck, que tuvo que interrumpir ya que le esperaba el cumplimiento del servicio militar, que le llevó a dar la vuelta al mundo.

'Todos los despachos están abiertos. No hay nada que esconder. Hay que trabajar con libertad'

'Empecé en la empresa desde abajo, cogía una furgoneta y me iba a los talleres de Andalucía. Después, poco a poco, fui asumiendo responsabilidades'. Ha pasado por todos los departamentos, incluido diseño y modelaje. 'Tengo una visión completa de la organización, y creo que eso fue valorado para que me dieran más competencias, además de los logros conseguidos. Me han dado oportunidades y las he sabido aprovechar'. Parece cercano y él corrobora que lo es. 'Todos me conocen aquí y saben que soy una persona de confianza'.

En Neck & Neck trabajan 320 personas. La compañía está presente en 10 países con 160 tiendas, y se encuentran en pleno proceso de expansión internacional. El plan, iniciado en 2007, es duplicar sus puntos de ventas hasta 2011, sobre todo en Europa, América Latina y Estados Unidos. La internacionalización de la empresa pasa por la apertura de tiendas propias y no por establecimientos en régimen de franquicias. 'Desarrollar una marca es costoso y cuando se está entrando en un país tenemos que implicarnos nosotros mucho más en la organización. Los arranques son lentos y siempre se quiere ver el retorno pronto'.

El nuevo aire que le ha dado Eduardo Zamácola a la gestión también se ha reflejado en la decoración de la oficina, ubicada en un polígono industrial próximo a Madrid. Se ha suprimido la moqueta de las instalaciones, 'teníamos ventanas que no se podía abrir, y ahora se puede hacerlo, le hemos dado un nuevo aire'. Asegura que en la satisfacción de los empleados influye también la estética de la compañía. Le gusta pasearse por la oficina, 'porque necesito comprobar qué ocurre, escuchar las risas y los comentarios de la gente'. No suele cerrar la puerta del despacho, a los que ha incorporado tabiques de cristal. 'Todos los despachos están abiertos, aquí no hay nada que esconder. Quiero que la gente pueda trabajar con total libertad y que si se está viendo una página de internet en horas de trabajo no pasa nada. Cada uno ha de ser responsable de lo que hace'. E insiste en que no quiere controlar nada. 'Confío en cada profesional y lo único que quiero ver son resultados'. Tampoco le gusta que la gente se quede hasta las diez de la noche trabajando, 'eso significa que algo no se está haciendo bien'.

La disciplina de Elcano

Dice que es disciplinado. Su experiencia en el barco Juan Sebastián Elcano, donde hizo el servicio militar, le marcó. 'Di la vuelta al mundo y fue una experiencia espectacular, es algo que no voy a volver a vivir nunca'. Convivió con 300 personas en un barco durante diez meses. 'Fue duro, pero aprendí lecciones que me han marcado de por vida'. Por ejemplo, a acatar las órdenes, 'a que te ordenen personas que consideras que no son tan inteligentes como tú, por lo que tienes que comerte el orgullo'. Aunque todo esto ocurrió hace 11 años, del barco también salió un grupo de amigos. Por ejemplo, el comandante, con el que se suele reunir de vez en cuando. Para mantener el recuerdo más vivo tiene en su despacho un mapa con la travesía que realizó. También guarda las fotografías con su padre y su hermano cazando, disciplina de la que es aficionado. 'Voy cambiando las fotos de vez en cuando porque no me gusta la monotonía'. Suele comenzar su jornada laboral sobre las ocho de la mañana e intenta marcharse a casa pasadas 12 horas. Disfruta leyendo, en el cine, jugando al fútbol, esquiando, haciendo vela y con su Harley Davidson. 'Soy adicto a muchas cosas'.