Mercados

La UE adopta un protocolo contra las crisis financieras

Los Ministerios de Economía, los bancos centrales y los supervisores ya actúan como un solo hombre para combatir las crisis financieras. Desde el pasado 1 de junio funciona un protocolo de actuación ante posibles problemas del sistema financiero, que crea una red de comunicación directa entre los organismos nacionales y comunitarios.

Las partes tendrán una lista de contactos de suficiente rango y se la comunicarán al resto de los interesados para facilitar la pronta activación de una actuación de coordinada'. El texto del acuerdo entre las autoridades financieras y supervisores de la Unión Europea llega al detalle sobre cómo actuar en caso de una crisis financiera transfronteriza.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores y el Banco de España publicaron ayer el texto de este acuerdo de cooperación que entró en vigor el 1 de junio. El texto, de una treintena de páginas, consiste en un protocolo de actuación coordinada en caso de una crisis sistémica y es el resultado del acuerdo aprobado por el Ecofin el pasado 4 de abril y que sustituye a otro de 2005.

El memorando publicado ayer tiene varios objetivos claros: crear un marco apropiado de cooperación para preparar soluciones y acciones comunes para gestionar los efectos de una crisis; el intercambio de información relevante para la preparación, la gestión y la resolución de una crisis sistémica financiera; la coordinación de la comunicación a la opinión pública, y el establecimiento de planes de contingencia, incluidos ejercicios de simulación y puesta a prueba del sistema (stress testing).

Como una gran tela de araña, el protocolo contempla la creación de un coordinador nacional, un organismo encargado de gestionar las actividades de los supervisores nacionales, y que hace las veces de interlocutor con otros coordinadores nacionales. Cuando estalle una crisis se creará un Grupo de Estabilidad Transfronteriza entre los supervisores de los países más afectados, y en caso de no haberlo, será el coordinador nacional del país donde estalle la crisis el encargado de supervisar la gestión transfronteriza de la crisis. El acuerdo contempla asimismo la cooperación con las autoridades de terceros países, ajemos a la UE, de ser necesario.

El texto parte de algo aparentemente tan simple como la necesidad de alcanzar un consenso sobre qué se entiende por crisis sistémica y definir los conceptos.

Según el protocolo, la Unión Europea primará siempre soluciones a una crisis desde el ámbito privado. 'El uso de dinero público para resolver la crisis no está garantizado y sólo se considerará para remediar un problema serio de la economía y cuando se estime que los beneficios sociales exceden el coste de recapitalización a cargo de las cuentas públicas'. Es decir, que las autoridades comunitarias no están dispuestas a salvar a las entidades con problemas salvo en casos muy extremos. El protocolo deja en manos del ministerio de Economía del país de procedencia de una entidad financiera con problemas el decidir qué fondos se usan y a qué se destinan.

En caso de una crisis de liquidez, el banco central del país de origen de la crisis gestionará la situación coordinado con el resto de los organismos, 'incluyendo una posible asistencia de liquidez de emergencia'. El texto involucra en este cometido al Banco Central Europeo 'de acuerdo con sus responsabilidades'.

Las claves del acuerdoLa frase El uso de dinero público para resolver la crisis no está garantizado y sólo se considerará para remediar un problema serio de la economía'

Puesta a punto del sistema

La preparación ante el estallido de la crisis es fundamental. El acuerdo prevé la creación de una red de intercambio de información que funcione incluso si no hay crisis. Se prevé el establecimiento de medios de comunicación 'seguros' como la vídeo conferencia, la teleconferencia o el correo electrónico.

Alertas ante la crisis

Se trata de asegurar que la información relevante se transmite sin demora al coordinador transfronterizo de una crisis. Cualquier organismo que tenga información relevante sobre una entidad o sobre un mercado deberá compartir la información inmediatamente. Esa información será difundida a todo el sistema.

Determinar las implicaciones

Tras una alerta de crisis, los supervisores del país, su banco central o el BCE, según convenga, determinarán cuáles son las implicaciones para el sistema financiero. Los organismos se comprometen a utilizar una terminología y un marco de análisis común para determinar las implicaciones de la alerta.

Una red de cooperación

La gestión de una crisis transfronteriza requiere de una estrecha cooperación entre los supervisores de los países y una estructura basada en procesos y protocolos acordada en tiempos de calma. Un grupo voluntario de estabilidad transfronteriza se encargará de coordinar las actuaciones en tiempos de crisis.

Gestión de soluciones

Todos los organismos cooperarán para identificar soluciones a la crisis. Un grupo de supervisores planeará y coordinará la gestión de la situación con el banco central del país de origen del problema. Los bancos centrales tomarán medidas coordinadas en caso de problemas de liquidez en el sistema.