Referéndum

Irlanda reabre la crisis de la UE al rechazar el Tratado de Lisboa

La esperada reforma institucional de la Unión Europea ha tropezado de nuevo. Irlanda, en un referéndum celebrado el jueves y cuyo resultado se conoció el viernes, rechazó el Tratado de Lisboa, pensado para agilizar la toma de decisiones en el club.

El único referéndum previsto en el procso de ratificación del Tratado de Lisboa deparó el viernes el resultado más temido por Bruselas y por el conjunto de la Unión Europea. Irlanda, que celebró el jueves su consulta popular por imperativo constitucional, rechazó el Tratado con un 53,4% de votos en contra y 46,6% a favor, y una participación de sólo el 53,1%.

El resultado siembra de incertidumbre la ratificación de un texto que ya era el repuesto de la frustrada Constitución. La incógnita se centra ahora en la reacción de los nueve países, entre ellos España, que todavía no han ratificado el texto.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, pidió el viernes a esos países que continúen la ratificación 'para tener una foto completa de la situación'. Y mostró su convencimiento de que 'el consenso va en esa dirección'.

Bruselas, sin embargo, hizo el mismo ruego después del no a la constitución en Francia y Holanda. Pocos días después, varios Gobiernos, con el de Tony Blair a la cabeza, comenzaron a anular sus planes de ratificación. Si el proceso continúa esta vez, como espera Bruselas, la victoria del No en Irlanda puede quedarse en un batacazo menor para la UE. Pero si algún país aprovecha el resultado irlandés como coartada para suspender su propia ratificación, la UE corre el riego de tirar por la borda toda una década de trabajo para su reforma institucional.

Las miradas están puestas ahora en la República Checa, una socio con un gobierno euroescéptico y que no tiene ninguna prisa en que el texto firmado en Lisboa en diciembre de 2007 entre en vigor. Praga asumirá la presidencia semestral de la UE en enero de 2009 y un retraso en la adopción del Tratado le daría la oportunidad de disfrutar un mandato con plenos poderes.

La ratificación tampoco ha concluido en países como Italia, donde el Gobienro de Silvio Berlusconi alienta la retórica contra Bruselas, o Reino Unido, país tradicionalmente euroescéptico.

Por si acaso, la canciller alemana, Angela Merkel, y el preskdente, Nicolas Sarkozy, reclamaron el viernes en un comunicado conjunto que todos los países se pronuncien. Los 27 analizarán la situación la próxima semana en la cumbre que celebran en Bruselas.

De momento, lo único que parece claro es que el Tratado no entrará en vigor el próximo 1 de enero, como estaba previsto. En el aire se quedan las quinielas sobre los nombramientos del nuevo presidente del Consejo Europeo y de la Comisión.

El euro se resiente tras la noticia

La victoria del no en el referendum irlandés tuvo su efecto también en el mercado de divisas, según reconocen analistas como Trinkaus Rainer, del banco HSBC. Tras conocerse el rechazo de los irlandeses al Tratado de Lisboa, el euro cotizó el viernes a la baja llegando a rebajarse hasta los 1,5302 dólares, muy por debajo de los 1,543 dólares de la jornada anterior. La divisa europea se recuperó en horas posteriores hasta los 1,5370 dólares. Por su parte, el BCE fijó el viernes el cambio oficial en 1,5336 dólares.

La economía, precisamente, ha sido uno de los factores que más han influido en el electorado del país para expresar su rechazo al tratado europeo. Irlanda es uno de los países con mayor crecimiento económico acumulado en las dos últimas décadas y el entorno actual de profunda desaceleración ha hecho mella en un colectivo que ve cómo la integración en un club con muchos más socios puede perjudicar a sus intereses. Una Europa formada por 27 miembros reduce sensiblemente el peso específico de un país, con una población de 5 millones de habitantes.