El nuevo grupo tendría que deshacerse de frecuencias de móvil en España
La oferta de compra planteada por France Télécom sobre TeliaSonera repercutiría directamente en las dos filiales de móvil que tienen las compañías en España. Los problemas de competencia serían nulos, por la escasa cuota que sumaría Orange al hacerse con Yoigo, pero tendrían que deshacerse de frecuencias celulares.
Los bancos de inversión tienen una crítica unánime a la idea de France Télécom de comprar TeliaSonera. Argumentan que es mucho dinero, que rompe la disciplina financiera de la operadora francesa y la devuelve a sus peores momentos -al inicio de la década, el Estado francés tuvo que acudir en su ayuda con una ampliación de capital para evitar males mayores- para una compra en la que no hay sinergias ni ahorros posibles. France Télécom ha caído un 17,75% en Bolsa desde que se supieron sus intenciones, el 15 de abril, así que el veredicto de la Bolsa está claro.
La mejor constatación de los críticos es que sólo hay un país donde las dos compañías tienen presencia. Precisamente, pese a que el grupo resultante de una hipotética unión dejaría su huella en 30 naciones, el mercado que comparten es España.
En territorio nacional, compiten en telefonía móvil Orange -filial de France Télécom- y Yoigo -propiedad de TeliaSonera-. La primera es la tercera por cuota de mercado en móvil -también opera en telefonía fija y banda ancha- y la segunda, la cuarta. Pese a esta cercanía aparente, la gran diferencia es que Orange nació como operadora celular casi una década antes que Yoigo. Por eso, la francesa tiene una cuota medida por tráfico del 19,3% -cuenta con 10,9 millones de clientes-, según los datos de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones a cierre de 2007. La nórdica, en cambio, se queda en el 0,4% del mercado celular español, el 0,9% si se mide por clientes -menos de 430.000-.
No habría problemas de competencia por la escasa cuota de los implicados
Con estas cifras, la integración de Orange y Yoigo no supondría problema alguno de competencia, según fuentes del sector, puesto que las dos juntas no avanzarían ni para superar a la segunda de la competición, Vodafone, que se quedaría a más de 15 puntos de distancia.
Pero eso no quiere decir que no existan conflictos. Yoigo no es un operador virtual cuyo negocio se basa en utilizar las redes de los demás. Es una compañía con infraestructura, que acudió a un concurso y ganó espectro radioeléctrico, un bien escaso, repartido en manos de sólo cuatro empresas de telefonía móvil.
Yoigo dispone de 15 MHz en la banda de UMTS, exactamente lo mismo que Orange, Vodafone y Telefónica. Esto significa que la unión de las dos primeras les daría el doble de frecuencias que sus competidoras. Es verdad que el resto tiene también espacio en otras bandas, pero Orange dispone de espectro en GSM 900 y 1800, así que la acumulación supondría un reparto no eficiente, según las mismas fuentes.
El Ministerio de Industria prefirió ayer no comentar las implicaciones de una hipotética unión de Orange y Yoigo. 'Queremos mirarlo con detenimiento', afirmaron fuentes del departamento gubernamental.
Pese a la natural reserva a expresar una opinión sobre una transacción que no está sobre la mesa -TeliaSonera ha rechazado la oferta de France Télécom-, todas las fuentes consultadas consideran que Orange y Yoigo tendrían que liberar frecuencias si quieren unirse en España.
Lo que no está claro es el proceso que se debería seguir. Las frecuencias son concesiones administrativas, pero se han ganado por un periodo de tiempo muy largo, así que si el Gobierno quiere recuperarlas tendría que arbitrarse un acuerdo económico. Dependiendo de los términos de esa negociación, a lo mejor la compañía prefiere vender una de las dos filiales en España -Yoigo- para aumentar el precio, aunque en un mercado donde la penetración supera el 100% de la población y hay una quincena de móviles virtuales, el valor de la concesión no es tan alto como lo fue en el pasado.
Tampoco está claro qué haría el Gobierno con las frecuencias. Podría convocar un nuevo concurso para que entre otro operador con red o repartirlas entre los actuales.