Examen del mercado

Las cuotas participativas, otra vía para captar recursos

La CAM será la primera caja en someterse al examen del mercado con el lanzamiento de una emisión de cuotas participativas, títulos similares a las acciones, este verano

Cuatro años y medio después de que se regulara este nuevo instrumento de financiación diseñado en exclusiva para las cajas de ahorros, las cuotas participativas (títulos similares a las acciones, pero sin derechos políticos) saltarán por fin este verano al parqué español. Denostadas por los sindicatos, que consideran que pueden ser la antesala de la privatización de estas entidades, las cuotas han formado parte durante todo este tiempo de los planes de al menos cinco cajas (la propia CAM, Caja Madrid, Caixa Galicia, Caja Murcia y Caixanova). Las consideraban una alternativa para conseguir fondos con los que respaldar su crecimiento y a la vez reforzar sus ratios de capital, ya que computan como recursos propios de primera categoría. Pero ninguna entidad se había atrevido a dar el paso. Ahora, con una liquidez que se paga a precio de oro en los mercados de capitales, este instrumento parece que vuelve a resultar más interesante.

'Los precios para acceder a la financiación en el mercado se han disparado tras el estallido de la crisis subprime. Esto hace que la brecha que existía entre obtener fondos a través de las cuotas participativas y otras vías, como la deuda subordinada o las participaciones preferentes, se haya estrechado bastante', explican fuentes del sector financiero. Este sobrecoste había sido, de hecho, uno de los principales argumentos esgrimidos por las entidades para retrasar la puesta de largo de las cuotas. Para establecer el precio de emisión, las cajas deben realizar una estimación de su valor económico y, contando con el valor nominal y el porcentaje que se va a atribuir a los cuotapartícipes, del importe de la prima de emisión. En el caso de la CAM, la primera entidad que probará suerte con estos títulos, rondará los 4.000 millones de euros, una cifra con la que superará la capitalización bursátil actual de algunos bancos medianos como Bankinter.

Pero el cambio de escenario no es el único motivo por el que la CAM se ha decidido someter al escrutinio del mercado. Se trata de una de las cajas que ha manifestado su interés por adquirir bancos fuera de España, un objetivo para el que se precisan fondos y, sobre todo, cumplir con los requisitos del Banco de España. El supervisor ha advertido a las entidades que sólo dará el visto bueno a sus planes de expansión internacionales si se someten a 'la disciplina del mercado' con la emisión de cuotas participativas o la salida a Bolsa de sus holding industriales.

Los expertos creen que cotizarán con descuento frente a otros valores financieros

Algunas, como La Caixa con Criteria o Bancaja, Caja Navarra y Caja Madrid, han optado por secundar la segunda sugerencia, aunque en el mercado no se descarta que dentro de un tiempo repliquen a la CAM. 'Como ha ocurrido en otras ocasiones, si todo va bien con las cuotas de la CAM le seguirán otras entidades', señalan fuentes del sector.

La decisión de la CAM, además, supone un desafío a los mercados, en un momento en que todas las salidas a Bolsa se encuentran paralizadas o han tenido que ser suspendidas como le sucedió a Itínere, filial de Sacyr Vallehermoso, que tuvo que cancelar la operación dos días antes de su debut. 'Los mercados no están en una situación ideal por lo que se ha preferido sondear al mercado con una emisión de menor tamaño', comentan en la entidad. Aún no se ha comunicado el tamaño de la operación, pero se baraja una horquilla de entre 350 y 500 millones de euros, menos de la mitad de lo que estaba previsto en un principio.

Será, por tanto, una experiencia piloto para comprobar la acogida que tienen estos títulos, inéditos en el mercado español, entre los inversores. 'Dependerá del precio. Pero lo lógico es que coticen con un descuento de en torno al 15% respecto a los valores domésticos', afirma Diego Barrón, de Fortis.

La emisión de la CAM se colocará, sobre todo, entre los clientes de la caja (un 68%), mientras que otro tramo inferior al 30% irá dirigido a institucionales (la normativa fija un mínimo del 20%) y otro más reducido, del 4%, a los empleados. 'Intentará comercializar buena parte de la emisión entre sus clientes, ya que se trata de una manera de vincularlos aún más con la caja', afirman fuentes del sector. De momento, la entidad ha anunciado que destinará el 3,75% de su beneficio (14,46 millones de euros) a remunerar a los cuotapartícipes.

Ventas de su cartera de participadas

La creciente necesidad de obtener liquidez, junto a los cambios en las normas de contabilidad y Basilea II (nuevos requerimientos de capital) que penalizan este tipo de inversiones, han llevado a las cajas de ahorros a acelerar el proceso de venta de sus participadas. La CAM anunció la semana pasada que se ha desprendido de su participación del 5% en Enagás, una operación que le ha reportado unos ingresos de 225,6 millones de euros y unas plusvalías de 144 millones.

Caixa Galicia también ha ido menguando su presencia en Unión Fenosa, donde llegó a alcanzar un 10%, hasta situar su participación en un 2%. En los últimos años, también ha liquidado su participación en Ence.

Pero, sin duda, la venta más importante ha sido la protagonizada por Caja Madrid, al desprenderse del 9,9% que tenía en Endesa por 4.000 millones de euros, de los que 2.300 millones eran plusvalías.

Un producto inédito en España

¿Cuál es la diferencia entre una acción y una cuota participativa?

Ambos son títulos de renta variable pura y cotizan en la Bolsa, pero los cuotapartícipes sólo tienen los derechos económicos. El decreto que regula las cuotas deja abierta la posibilidad también a que coticen 'en otros mercados organizados'.

¿Qué remuneración van a recibir los titulares de cuotas?

Para proteger la esencia de las cajas, su obra social, se han fijado algunos límites en el importe que las entidades pueden repartir entre los inversores en dividendos. Como mínimo se destinará la misma cantidad que a obra social (generalmente este porcentaje oscila entre el 25% y el 30%) y como máximo el 50% del beneficio. Si alguna caja quiere rebasar este tope deberá contar con el consentimiento del Banco de España, aunque es suficiente con su 'silencio positivo'.

¿A qué tipo de inversores van dirigidas?

La regulación establece que al menos un 20% de la emisión de cuotas se coloque entre inversores institucionales. El resto está dirigido a empleados y, sobre todo, a particulares. De hecho, las cuotas van a suponer una buena oportunidad para vincular más a los clientes con la entidad.

¿Existe algún límite para adquirir títulos?

Ningún inversor podrá poseer más de un 5% del total de cuotas que una caja tenga en circulación.

¿Cómo es el procedimiento de emisión?

La caja tiene que fijar un valor económico, que en el caso de CAM rondará los 4.000 millones de euros. Si no se realiza a través de una oferta pública, que garantice la transparencia para los inversores, se tiene que acompañar de un informe de un auditor externo y un experto independiente.

¿Tendrán los inversores algún vehículo de defensa en las asambleas?

La opción de constituir un sindicato de cuotapartícipes es decisión de cada caja. æpermil;ste tendrá 'voz, pero nunca voto' en las asambleas de las entidades.