Cuando el guardián del mercado fracasa

Miguel Rodríguez (23-05-2008)

En condiciones normales, el arbitraje de activos es una fuente de estabilización de precios, una herramienta clave para alcanzar la eficiencia de los mercados. Los arbitrajistas explotan las ineficiencias que se producen cuando el precio y el valor de un activo no se corresponden. Y provocan con sus posiciones el cierre de esa brecha, de la que salen beneficiados tanto los inversores como el mercado en su conjunto, porque al final se pone precio al valor.

La cosa se complica en condiciones de mercado anormales, como una crisis financiera. Michael J. Mauboussin, estratega jefe de la gestora Legg Mason Capital Management, analiza en un artículo los porqués del fracaso de las estrategias de arbitraje durante las crisis financieras, precisamente cuando las oportunidades son mayores; cuando la brecha entre el precio y el valor de los activos, en un mercado que no distingue entre lo bueno y lo malo, es más amplia. 'Para asegurar la eficiencia del mercado, los arbitrajistas deben tener ganas y capacidad para dedicar suficiente capital a cerrar esas aberrantes brechas entre precio y valor', explica Mauboussin.

El problema es que en crisis como la actual lo que se echa en falta precisamente es capital, porque la liquidez es escasa. Una burbuja estalla cuando un activo que había ido muy bien empieza a caer. En ese momento, los inversores más agresivos, los apalancados, se encuentran contra las cuerdas, porque el valor de los activos decrece, al tiempo que aumentan los requerimientos de garantías de sus prestamistas. Y así, muchos inversores se ven obligados a vender los activos más líquidos para hacer frente a sus compromisos y reducir su endeudamiento. Al empeorar las condiciones para acceder al crédito, el capital disponible es menor. 'Incluso en el caso de que haya activos que objetivamente no reflejan su verdadero valor, la escasez de capital significa que esos activos seguirán baratos durante algún tiempo', explica Mauboussin. 'El arbitrajista racional fracasa en su tarea como guardián de la eficiencia del mercado'.

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