COLUMNA

La gran batalla de las aerolíneas

Air France-KLM ha elegido un mal momento para decepcionar. Ha anunciado resultados por debajo de las expectativas el día después de que Gerard Arpey, el jefe de American Airlines, avisara de un Armagedón en las aerolíneas. Arpey dijo que la industria simplemente no fue construida para funcionar con un precio del petróleo de 125 dólares el barril y en un momento en que los ahorros están simultáneamente debilitándose. El vertiginoso aumento de los precios amenaza con acabar con las ganancias de las mayores aerolíneas del mundo. El precio de sus acciones ha caído en todo el mundo y las de Air France un 10%.

El gran problema para las aerolíneas es que no serán capaces de transmitir el coste del petróleo a los consumidores. El recargo por combustible ha funcionado bien hasta ahora, pero los precios se han disparado. Las tácticas actuales de recargos por equipaje o asientos de ventana son un insulto. Los consumidores se darán cuenta de que en realidad el coste de volar es mucho más alto y algunos dejarán de utilizar el avión. Es por lo que American Airlines y en cierta medida British Airways han recortado capacidad.

Air France está en una mejor posición para capear los precios del queroseno, al menos hasta este año. Ha compensado el 75% de sus necesidades de combustible a 60 dólares el barril. Incluso así, los beneficios caerán un 30% este año asumiendo un precio del petróleo a 120 dólares. La foto es incluso más desalentadora al actual nivel de 135 dólares. Los inversores se han asustado porque de hecho la aerolínea registró una pérdida en el último trimestre, cuando BA y Lufthansa han registrado récord de beneficios. No ayuda el hecho de que haya provisionado 530 millones de euros -el doble de lo previsto- para cubrir las potenciales multas sobre alegaciones de fijación de precios.

Las aerolíneas pueden realmente mover sólo dos palancas para combatir el encarecimiento del crudo. Una es recortar la capacidad y la otra los costes. Air France dice que tiene más margen para apretarse el cinturón si continúa la fusión con KLM. Pero, como sus rivales, podría considerar reducir también el número de vuelos. Al menos no recibirá el Airbus A-380 el próximo año, gracias a los retrasos. A corto plazo, reducir capacidad perjudicará las ventas. Pero, a largo, asumiendo que los precios del petróleo permanecen altos, es la única vía que puede dar esperanza a la industria para ganar dinero.

Por Fiona Marhag-Bravo.

American Airlines

American Airlines reducirá su capacidad de forma más acentuada de lo planeado inicialmente. Esto indica que la totalidad de las aerolíneas de EE UU necesita rebajar el número de asientos disponibles y aumentar precios en línea con las facturas de combustible. Hay varios caminos para llegar allí: uno es la consolidación, otro es el recorte unilateral de capacidad. El riesgo, quizá, es que los rivales de American Airlines rellenen los huecos que ésta deja, en lugar de hacer lo mismo.

Al menos American Airlines tiene una ventaja sobre algunos competidores: el envejecimiento de los aviones. Su flota tiene una media de edad de 15 años. La mayoría de los aviones que la aerolínea planea retirar serán MD-80, el mismo aparato que provocó el caos cuando fue retirado del servicio a primeros de abril para revisar las instalaciones eléctricas. Su media de edad es de 18 años. Algunos más grandes, pero más envejecidos, jets de Airbus también serán retirados del servicio.

Los aviones más viejos son menos eficientes, por lo que su retirada supone un beneficio. Además, el hecho de que los aparatos hayan estado volando durante casi dos décadas significa que ya probablemente se han amortizado por completo, por tanto no se comerán los ingresos como si estuvieran sin utilizar. Aerolíneas con aviones más nuevos, como JetBlue or Virgin America, el cierre de trayectos no les saldría tan a cuenta.

El gran riesgo de American Airlines, quizá, es que los rivales se atasquen en la tradición de las aerolíneas de Estados Unidos -y en la habitual preferencia de los reguladores- y pongan sus propios aviones de reserva en uso dondequiera que se abran huecos. Esto le haría menos capaz de elevar precios en los vuelos que continúa operando, haciendo su movimiento inútil. Esta posibilidad ayuda a explicar por qué los inversores han hecho caer las acciones de la matriz de la aerolínea americana un 25%.

Incluso, con la industria lidiando contra sus grandes pérdidas, el movimiento de American Airlines puede ser su mejor opción para alejarse de un destino donde muchos de sus rivales han aterrizado al menos una vez: la quiebra.

Por Aliza Rosenbaum.