La operadora refuerza su estructura

El inesperado interlocutor de Kroes y Reding

Las dos comisarias europeas impulsan expedientes que pueden costar millones de euros a Telefónica. ¿Los desactivará Zaplana?

Eduardo Zaplana Hernández-Soro (Cartagena 1956) es desde ayer el hombre de Telefónica en Europa. A falta, de momento, de concretar sus funciones y poderes, parece probable que en la agenda del lobbista de lujo figuren como objetivos prioritarios la Comisión Europea y el Parlamento europeo, donde Telefónica, como cualquier multinacional, se bate a diario para intentar defender sus intereses.

Zaplana deberá familiarizarse con expedientes enrevesados en los que la compañía también se juega desde millones de euros hasta su modelo de negocio. Y Telefónica sabe que un error o un despiste en Bruselas puede pagarse caro.

De hecho, la compañía ha reforzado su presencia en Bruselas, sobre todo, a raíz del encontronazo del año pasado con la comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes. Telefónica contrató los servicios de G-Plus, una de las consultoras más prestigiosas de la capital comunitaria y confió su defensa al veterano abogado Enrique González Díaz (del despacho Cleary Gotlieb). Pero los refuerzos llegaron tarde y Kroes castigó el abuso de posición dominante de Telefónica en internet con una multa de 151,8 millones de euros.

La compañía ha reforzado su presencia en Bruselas a raíz de la multa de 151,8 millones del año pasado

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Ahora, sobre Telefónica pende, si bien de manera indirecta, una investigación de la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, sobre la normativa fiscal española de amortización del fondo de comercio generado en fusiones internacionales. Telefónica figura entre las beneficiarias de esa ayuda, por la compra de O2.

El expediente de Kroes es contra el Estado español. Pero su departamento ya advirtió en el momento de iniciar la investigación que, si se confirma la ilegalidad de la medida, las compañías podrían tener que devolver las ayudas.

Pero esa no es la única amenaza potencialmente millonaria que acecha desde Bruselas a las cuentas de Telefónica. Ni la puerta de Kroes la única a la que debe tocar el representante de la compañía en Europa. La comisaria Viviane Reding, responsable de Sociedad de la Información, también prepara medidas reguladoras que causan inquietud entre las grandes telecos.

Reding, que el año pasado impuso una limitación a las tarifas del roaming en telefonía móvil, amenaza con una medida similar para los precios por envío de mensajes (SMS) desde un país extranjero. La medida, como ya ocurrió con el roaming en voz, puede resultar especialmente perjudicial para las operadoras que, como Telefónica, atienden la demanda de millones de turistas que son clientes de otras operadoras.

La comisaria luxemburguesa prepara, además, una limitación a las tarifas de terminación de llamada en el móvil, otro temible mordisco a los beneficios de las grandes compañías del sector.

Y del despacho de Reding ha salido también la reforma del marco regulador de las telecomunicaciones, en pleno proceso de tramitación legislativa. El plan incluye la posibilidad de que los reguladores nacionales puedan imponer a una compañía dominante la separación funcional de sus redes para facilitar la entrada de nuevos competidores. Zaplana deberá emplearse a fondo para que Telefónica salga lo más indemne posible de todas esas iniciativas comunitarias.