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Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Los decanos se niegan a impartir doctrina

Vamos bien. Llevo años cubriendo la información que generan las escuelas de negocios. He sido testigo de su encumbramiento, de su evolución y de su gran posicionamiento internacional. En numerosas ocasiones, a través de estas páginas, hemos alabado su trabajo y su mérito porque ellas han contribuido, en parte, al gran despegue de la clase directiva española, en estos momentos, la mejor formada de la historia de este país. También hemos criticado su obsesión por aparecer bien colocadas en los rankings internacionales. Y es justo reconocer el trabajo realizado por los distintos departamentos de comunicación en esa labor de despegue y de promoción de los claustros de profesores.

Pero lo que ha sucedido esta semana merece un tirón de orejas. Resulta que una importante escuela de negocios ha organizado unas jornadas sobre el liderazgo empresarial, a juicio de muchos periodistas bastante interesante desde el punto de vista informativo, ya que nos permitía recoger la visión de empresarios, ejecutivos y profesores y responsables de algunas de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo sobre este asunto.

Como el evento era de gran interés, también se lo debió parecer a la escuela, que cursó las pertinentes invitaciones a los medios de comunicación e incluyó estas intervenciones en el programa. Sin embargo, cuál fue la sorpresa cuando, la víspera de la inauguración de las jornadas, recibimos la orden de prohibición para entrar a las mesas en las que precisamente debatían, sobre el futuro del liderazgo a nivel global y sus implicaciones en las escuelas de negocios, los decanos y profesores de escuelas de negocios. Ellos, que son los que deben impartir doctrina, marcar las pautas y anticipar a la sociedad por dónde va a ir el futuro empresarial, decidían exponer sus comentarios a puerta cerrada, con luz pero sin taquígrafos. Ni que fueran a descubrir otra vez la pólvora.

Todo un ejemplo para sus alumnos, que no son otros que empresarios y directivos, bastante desconcertados en estos momentos por la crisis económica que se avecina. Esta actitud resulta incongruente, pero más resulta la del director anfitrión por permitir que esto suceda en su campus. No es que desprecien a los medios de comunicación por cerrarles la puerta, se trata de un feo gesto para todos aquellos que suelen estar interesados en su predicamento. Por suerte, empresarios y ejecutivos no tuvieron inconveniente en dar a conocer sus opiniones. La clase directiva de este país suele estar a la altura.

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