COLUMNA

La economía en la nueva legislatura

El discurso del presidente del Gobierno, además de atraer la atención que siempre merece esa propuesta, detalla una serie de ofertas compensadas que recoge las distintas sensibilidades. Algo que permite que todos puedan encontrar aspectos a los que son afines pero que, por otra parte, dificulta compaginar objetivos contrapuestos. Esa contraposición entre orientaciones deseables es una constante en la vida económica, porque todo tiene un coste de oportunidad no desdeñable y, también, se da en el plano de los valores, donde cuesta compaginar la equidad con la igualdad, y la justicia con la misericordia. Como se trata de un debate de investidura puede comprenderse una visión tan amplia en temas y objetivos, así como una cierta incoherencia acotada.

El discurso, tras los saludos, se inicia hablando de economía, lo que da la impresión de que se coge el toro por los cuernos y se va al fondo de los problemas. Un diagnóstico acerca de las dificultades y un norte: 'La política económica del Gobierno irá dirigida a reforzar las capacidades de crecimiento de nuestra economía'. Los ejes serán cautela fiscal y presupuestaria, refuerzo de la competitividad y diálogo con los agentes económicos y sociales. Se buscará la capitalización y acumulación de capital. En cuanto a medidas, los 400 euros de rebaja en IRPF y adelanto en las devoluciones de IVA. Aquí aparecen preguntas: ¿por qué hay que esperar a la crisis para adelantar las devoluciones?, ¿por qué no se agilizan los pagos de las Administraciones, liberando el dinero de los descuentos de facturas y certificaciones para otras inversiones? Aunque podía ser más ambicioso, va en el buen camino.

El siguiente tema es la construcción. Descenso en la carga fiscal de la rehabilitación de vivienda, acelerar licitación, promocionar la rehabilitación y eficiencia energética y 'aval público para bonos de titulización que tengan como subyacente créditos para la adquisición de VPO'. Plan especial de recolocación de parados y refuerzo cobertura de los más necesitados, así como ampliación de plazos de hipotecas. Todo junto es poca cosa. La obra pública lleva su ritmo y es menos intensiva en empleo que la construcción de vivienda. Fomento de la rehabilitación se menciona dos veces, cuando es una sola iniciativa, eso sí, correcta y necesaria. Las limitaciones en el aval son cicateras y la expresión engolada. El plan de recolocación de parados sólo colocará a más asesores y la ampliación de plazo de hipoteca no es coste para el Gobierno.

La innovación acumula millones y se evaluará 'de forma exigente sus resultados', lo que no significa nada porque la evaluación real son las innovaciones incorporadas con éxito a productos reconocidos por el mercado. Se mantienen inversiones 'en línea con lo previsto en el PEIT… se promoverá la competencia en el sector servicios… a través de una transposición exigente y eficaz de la Directiva de Servicios…' a las que se sumarán otras. ¿Quiere decir que otras transposiciones no son exigentes ni eficaces? No. Sólo resalta la importancia que le atribuye el presidente y su confianza en que aportará eficiencia y ayudará a contener presiones inflacionistas.

Se reducirán en un 30% las cargas administrativas para las empresas… Es deseable y conveniente, pero, ¿cómo hacerlo? Se requeriría derogar normas, comprometer una reducción de nuevas reglas, unificar y eliminar agencias, reducir plazos de comunicación y respuesta de las Administraciones, compromiso de no llevar apelaciones hasta el final y una serie de buenas prácticas que comportan más diligencia para las Administraciones, sin demérito de los derechos de los ciudadanos, ¡ojalá que tenga éxito!

En fiscalidad desaparecerá el impuesto de patrimonio, se actualizará el de sucesiones y donaciones… ¿en qué sentido?, y más lucha contra el fraude. Becas, promoción de empleo femenino, reducción de temporalidad… y no subirán los impuestos. 'Antes bien, se reducirán dentro de los márgenes que permita la estabilidad presupuestaria'.

Además de lo expuesto, un acuerdo económico y social sobre temas de trabajo y competitividad con sindicatos y patronales. Luego viene política social, de igualdad, inmigración… Aquí una innovación interesante: la posibilidad de que los emigrantes que pierdan su empleo puedan capitalizar el paro y volver a su país con sus familias, lo que es una auténtica ayuda al desarrollo. Bien por la apelación a superar el nivel actual en dominio de la lengua, competencia matemática (alguna autonomía aún no se entera) y el inglés. Sobra una conferencia de presidentes para ir contra la violencia de género como también sobraba otra sobre construcción. El presidente ha sido fiel a sí mismo e intentado no herir sensibilidades. Algunas políticas cuestionan otras, pero su habilidad radicará en que ese roce no sea paralizador.

Joaquín Trigo. Director ejecutivo de Fomento del Trabajo Nacional