Secretos de despacho

Vistas privilegiadas en Edreams

Pérez-Tenessa dirige la agencia de viajes online desde el World Trade Center de Barcelona

Cuenta Javier Pérez-Tenessa (México DF, 1967) que la superficie de sus primeras oficinas en Silicon Valley no llegaba a la tercera parte del despacho que tiene ahora en el World Trade Center de Barcelona. 'Era poco más que una mesa, en la que a un lado se sentaba James Hare el segundo socio fundador y al otro, yo'. Las cosas no mejoraron mucho meses después, cuando la sede de Edreams se trasladó a Barcelona. Entonces trabajaban desde un 'zulo' en la plaza Bonanova, 'que tenía la enorme ventaja de que nos lo cedieron gratuitamente'.

Pérez-Tenessa, hijo de madre francesa y padre español, llegó a Silicon Valley en 1995 y a finales de 1999 se embarcó en lo que luego sería Edreams. 'Teníamos claro que nuestro mercado era europeo y que nos íbamos a trasladar a Europa, pero teníamos que nacer allí por la facilidad de financiación y por la cantidad de gente dispuesta a participar en este tipo de proyectos'. Las razones por las que el proyecto acabó con sede en Barcelona en lugar de en París, en Londres, en Milán o en Madrid son una mezcla de motivos personales y profesionales. Entre los primeros, el clima, y el hecho de que la entonces novia y ahora mujer de Pérez-Tenessa residiera en Barcelona. En cuanto a las profesionales, primó sobre todo el haber contactado con un equipo de gente dispuesta a sumarse al proyecto.

La primera ronda de financiación se realizó en EE UU con fondos europeos y americanos. 'Ahora en España se ha desarrollado mucho el capital riesgo, pero quizá todavía no haya tanta disposición a invertir en empresas semillas', afirma. Y entonces su proyecto era lo más parecido que puede haber a una empresa semilla: 'Dos personas con un proyecto escrito en unos cuantos folios y una experiencia de dos años'.

'Llegar a España desde Silicon Valley fue un shock, no podía entender que hubiera tanta aversión al riesgo'

Cuenta que desembarcar en España procedente de Silicon Valley fue un shock cultural. 'No dejaba de preguntarme cómo podía haber tanta aversión al riesgo en este país'. Asegura igualmente que todo ha cambiado mucho, 'ahora hay gente muy válida con buenas ideas para nuevos negocios'.

Por ser Edreams una puntocom ya se intuye que su vida no ha sido fácil. El Grand Marina es un hotel ubicado también en el World Trade Center. Pérez-Tenessa cuenta que cuando se estaba construyendo el establecimiento se inauguró en febrero de 2002, al entrar en su edificio miraba hacia arriba y pensaba: 'Ojalá sigamos aquí cuando esté acabado'. El hotel lleva seis años funcionando y Edreams fue cumpliendo poco a poco sus objetivos hasta llegar a devolver el valor invertido a sus principales accionistas, que aportaron 'treinta y tantos' millones de dólares y recuperaron multiplicada por 14 su inversión en siete u ocho años. Pérez-Tenessa no alardea en absoluto de haber conseguido convertir a su compañía en la segunda o tercera (depende de la fuente) agencia de viajes de España. Y no lo hace porque ha visto empresas muy buenas 'que no salieron a delante por nerviosismo de los accionistas'. 'Lo nuestro ha sido una mezcla de suerte, mercado y buen equipo', explica.

El despacho del consejero delegado de Edreams es uno de esos que se utiliza para trabajar. Salta a la vista. 'Pues esto es lo más impoluto que ha estado nunca', ríe. Documentos por todas partes y un montón de páginas webs abiertas simultáneamente en la pantalla del ordenador. 'Mi idea era que no hubiera ningún despacho, para trabajar mejor en equipo, pero te das cuenta de que hay conversaciones empresariales incómodas para tenerlas en público'.

Explica que han estado tan enfocados al negocio que las únicas condiciones para escoger el mobiliario es que fuese agradable y para todos el mismo. 'Claro que me gustaría tener cuadros de Picasso o Barceló, pero no tengo tiempo de pensar en eso; además, cuando tienes participación de sociedades de capital riesgo no está bien visto'. Ante la panorámica de parte del puerto de Barcelona que ofrecen sus ventanales, los cuadros se convierten en un detalle secundario. 'Esto es media vida', asegura, y afirma que sólo a la fuerza podrían llevarle a un despacho en la Diagonal.

Familia, premios y el equipo inicial

Sobre uno de los armarios del despacho de Javier Pérez-Tenessa se encuentran algunas fotos familiares, entre las que destaca las de su padre, el magistrado Antonio Pérez-Tenessa, fallecido recientemente. También una foto del equipo inicial de Edreams. 'æpermil;ramos diez y ninguno de aquí'. La compañía cuenta con 250 empleados, de los cuales 200 están ubicados en Barcelona y 50 en Italia. La mitad de la plantilla de la Ciudad Condal es extranjera.

Asegura que la cultura laboral de la empresa es muy dura. 'Incumplir más de dos trimestres seguidos con los objetivos puede acarrear muchos problemas'. Y los trabajadores de Edreams se encuentran en el peor de los entornos posibles a la hora de evaluar su desempeño. 'En internet se puede medir todo, tenemos muchísima más información que una agencia tradicional, tanto de los clientes como de los empleados'.

El fundador de Edreams explica que gracias a la tecnología viaja cada vez menos. 'Ahora, una vez a la semana, pero depende de la época; cuando vendimos al fondo TA Associates viajé mucho, hay reuniones difíciles, que se tienen que hacer en persona'.