Negocio

JPMorgan compra Bear Stearns por 236 millones de dólares

JPMorgan y Bear Stearns no esperaron a que acabara el domingo para anunciar un acuerdo de compra que quedará para los libros de historia. El banco presidido por Jamie Dimon, compró, y con ello rescató de la más que probable suspensión de pagos, a Bear Stearns. El precio pactado es de unos 236 millones de dólares (151,5 millones de euros). Es decir que la acción se valora a dos dólares. El precio supone un descuento de más del 90% sobre su precio de cierre el pasado viernes (30 dólares).

JPMorgan y el fondo de capital riesgo JC Flowers fueron los únicos que durante este fin de semana han estado negociando con Bear su compra. Al final, fue el banco de Dimon el que lo ha hecho y en una transacción inaudita que además cuenta con un apoyo de la Reserva Federal que incluye la financiación de hasta 30.000 millones de dólares en activos poco líquidos de Bear Stearns, según explicaba ayer someramente su comunicado oficial.

En este comunicado, Dimon explicaba que su banco iba a apoyar al recién adquirido. "Los clientes de Bear Stearns y sus socios deben sentirse seguros de que JPMorgan está garantizando su riesgo". Es decir, que desde hoy su banco garantiza las obligaciones de Bear y está tomando el control de sus operaciones.

Para Dimon, lo más interesante de Bear es el negocio como intermediario principal de hedge funds. El de la banca de inversión es el que menos atractivo le resulta puesto que JPMorgan ya es fuerte en este departamento.

Con esta operación se acaba con la independencia de un banco que ha sobrevivido crisis como la Gran Depresión y la II Guerra Mundial antes de caer en la burbuja hipotecaria de estos años. Bear Stearns, es el quinto banco de Wall Street, con más de 14.000 empleados es uno de los operadores primarios del mercado. Para sus accionistas, entre ellos sus propios empleados, la situación es un revés por las pérdidas a las que han hecho frente. Bear llegó a tener un precio de 170 dólares por acción en enero de 2007.

A pesar de la mala situación que ha puesto al banco contra las cuerdas, su plantilla es una de las mejor consideradas dentro de Wall Street.

La transacción, que ya está aprobada por las autoridades, se estuvo negociando desde el viernes. Ese día, la Reserva Federal orquestó el primer movimiento en el rescate de Bear al permitirle acudir a la ventanilla de descuento (algo que hasta ayer no estaba permitido a la banca no comercial) a través del propio JPMorgan. El objetivo es que pudiera conseguir una financiación que le permitiera mantener sus operaciones diarias. El banco se quedó sin liquidez el jueves pasado en apenas 24 horas debido a una masiva falta de confianza y rumores sobre la situación de la entidad.

Pese al extraordinario rescate, las autoridades y en general en Wall Street mantenían la preocupación porque no era fácil encontrar una solución a largo plazo para el banco, máxime cuando las agencias de rating le rebajaron la calificación de su deuda a pocos niveles por encima de basura. Con esos mimbres, la autofinanciación resultaba imposible y la única solución era la venta de toda o parte de la entidad.

El secretario del Tesoro y la Reserva Federal han estado al tanto de las negociaciones. Las autoridades y la propia comunidad inversora temía que de no llegarse a una salida a través de la venta para este banco, la situación de este, una pieza crucial en el sistema financiero, pudiera desestabilizar aún más los mercados y el mundo de las finanzas.