Lealtad, 1

Escenas de la bahía

Sam y Samantha van a ser padres en abril. Viven en un piso alquilado en un barrio residencial de San Francisco, en el tercer piso de una casa de estilo victoriano construida hace 106 años. Su sueño es comprar su propia casa y llevan años ahorrando para ello. 'El problema es que en este país necesitas una entrada muy fuerte para poder comprar casa', dice Sam. El piso en el que viven, impecable, de unos 150 metros, no cuesta menos de un millón de dólares. Buscan algo residencial, donde criar a su hija, pero que no cueste tanto.

Al otro lado de la bahía, el municipio de Vallejo se encuentra al borde de la bancarrota, según relata la corresponsal de este periódico, por la severa caída de la recaudación de impuestos inmobiliarios y el freno de la venta de viviendas.

'¿No os va afectar la crisis subprime?'. 'No creo', dice Sam, 'si acaso nos beneficiará porque pueden abaratarse los precios'. æpermil;l, consultor tecnológico; ella, diseñadora gráfica. Sam trabaja ahora como 'mercenario', como él dice, de proyecto en proyecto, para seguir ganando dinero con el que engordar la entrada para el piso. Pero antes o después desea entrar en una empresa en la que poder promocionar.

Es sábado, 23 de febrero. Obama y Clinton debaten en la CNN. Su presencia mediática es constante. La televisión bombardea al espectador con anuncios: 'President's sale at Macy's'. No se pierda las rebajas. Unión Square, la zona más comercial de San Francisco, bulle de gente. Macy's, el centro comercial, está abarrotado. Dolce Gabbana, Louis Vuitton, H&M, Zara, Bloomingdales. Las tiendas no cierran ni los domingos. Este barrio refleja por qué el consumo de las familias es parte fundamental en el crecimiento del país.

Tres calles más abajo, Market Street. El paisaje cambia. Las tiendas de lujo dan paso a zapaterías de precios bajos y decomisos. Hay menos ejecutivos. Los homeless, empujando un tópico carro de supermercado, esquivan a los raperos.

En la televisión se suceden los anuncios de firmas especializadas en la reunificación de deudas y ofertas de seguros médicos, 200 dólares al mes. Justine acaba de abrir su propio bar. 'Con mi seguro médico, si tengo un accidente no tendría problemas. Pero si caigo enfermo, la cosa se complica. Las medicinas son muy caras'.