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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Las propuestas hipotecarias

La última propuesta electoral lanzada ayer por el candidato socialista por Madrid y vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, pretende aliviar del apuro financiero a miles de familias a las que la subida de tipos ha sorprendido con un margen presupuestario muy escaso. Pretende que quien precise prolongar los pagos hipotecarios para abaratar la cuota mensual no tenga sobrecoste de registro y notaría, ni comisiones bancarias. Aunque se trata exclusivamente de una medida aplicable a las familias con dificultades financieras, no se ha determinado el nivel de dificultad: grado de endeudamiento, nivel de renta, relación entre ambas variables, etcétera.

Si bien la medida no está aún totalmente diseñada y debe ser negociada con bancos, notarios y registradores, el coste para el Estado, para los contribuyentes, no será excesivo, aunque la Administración maneja una cantidad por hipoteca que podría llegar a 1.000 euros. Tras los últimos cambios en la Ley Hipotecaria los costes de las novaciones, que es en realidad de lo que se trataría, se redujeron sustancialmente, aunque sólo para las hipotecas contratadas desde 2003. Ahora las condiciones de gratuidad afectarían a todas, sin distinción de fechas. No obstante, la inmensa mayoría de los bancos y cajas admiten la posibilidad, casi siempre gratuita, de ampliar el periodo de amortización de una hipoteca para evitar impagados.

Todas las iniciativas que busquen aliviar las dificultades financieras de las familias con mayores estrecheces deben ser bienvenidas. Pero debe medirse que no entre en colisión con los intereses del resto de los hogares con hipoteca, casi seis millones, porque dificultades, en grado diferente, tienen todos. El peligro de caer en el riesgo moral es evidente y debe ser tenido en cuenta, porque puede cuestionar los principios más sagrados de la libertad económica y de la asunción del riesgo que conlleva. Los recursos del Estado se deben invertir de forma genérica para que sus beneficios sean horizontales, aunque su función redistributiva es también consustancial a los Estados solidarios modernos.

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