Mercados

La Bolsa ante las elecciones generales

La dificultad para formar un Gobierno estable preocupa, aunque no se prevé un impacto importante independientemente del ganador

Un empate en las elecciones, el peor escenario para la Bolsa
Un empate en las elecciones, el peor escenario para la Bolsa

Poco importa a ojos de los inversores, analistas y expertos de Bolsa el color del triunfador de las elecciones generales que se celebrarán el próximo 9 de marzo. Independientemente de las preferencias políticas de cada elector, la historia demuestra que la influencia de las urnas en el mercado español ha sido reducido en los últimos años. Los inversores temen fundamentalmente una cosa. Un empate técnico que dificulte la formación de gobierno y retrase la aprobación de medidas para reactivar la economía. Dado que las encuestas no dan un claro vencedor, una incógnita así explica en buena medida la volatilidad reciente de la Bolsa. La incertidumbre es la peor enemiga del mercado y más en un momento económico extremadamente complejo como el actual.

'Siempre se preferirá una mayoría amplia o absoluta, el signo del ganador tiene una importancia secundaria', comenta Antonio Zamora, economista de Banco Urquijo. 'El peor escenario para la Bolsa sería un empate y el mejor un triunfo con una amplia mayoría porque al final las políticas económicas de los principales partidos no difieren tantísimo', añade Marisa Mazo, responsable de análisis de Ahorro Corporación.

Opinión con la que coinciden otros expertos. 'En general, la Bolsa española es más dependiente del comportamiento del resto del mundo y no tanto de cuestiones propias. El efecto de un cambio de gobierno es relativamente limitado. Puede afectar más un empate que dificulte gobernar', explica Jordi Padilla, jefe de análisis de Atlas Capital. 'Las elecciones pueden tener un impacto mínimo y menos en plena crisis financiera', dice Daniel Suárez, de AFI.

Lo ocurrido tras las elecciones de 1996 es un claro ejemplo. Las encuestas apuntaban a un triunfo holgado del PP y en el mes previo a las elecciones la Bolsa subió un 7%, alentada por la expectativa de cambio. El resultado, sin embargo, obligaba al PP a buscar alianzas y la incertidumbre se tornó en importantes ventas. La Bolsa perdió el 5,2% el día siguiente de las elecciones, lo que supuso entonces el segundo peor resultado en la historia del mercado español. El mercado, con todo, se recuperó posteriormente una vez se forjó el pacto con CiU y la Bolsa concluyó el año con una subida del 41,97%.

La reacción inicial posterior a las elecciones del 14 de marzo de 2004 también resultó muy convulso. El vuelco electoral que se produjo como consecuencia de los atentados terroristas del 11 de marzo sorprendió y los inversores también optaron por las ventas ante la incertidumbre que generaban los pactos para la formación de nuevo Gobierno. Los indicios que apuntaban entonces a la autoría de Al Qaeda también agudizaron el nerviosismo, y el día después de las elecciones el Ibex perdió el 4,15%. Las preocupaciones por el cambio electoral pronto se mitigaron y la Bolsa concluyó el año con una subida del 17,37%

A ojos de Fortis, la ayuda de los fondos europeos al ciclo expansivo de la economía doméstica, la creciente internacionalización de las compañías, la privatización de empresas públicas y una política económica que en lo sustancial no ha experimentado grandes variaciones, explican en buena medida la escasa influencia de los procesos electorales en el mercado, más allá de la volatilidad en las semanas previas y posteriores a las elecciones.

Salvo en el año 2000, ejercicio en el que sin producirse un cambio de Gobierno el Ibex perdió un 21,75%, la repercusión de las elecciones ha sido bastante limitada. Un ejercicio, eso sí, en el que la evolución de la Bolsa coincidió con el pinchazo de la burbuja tecnológica a nivel mundial.

'Los cambios de gobierno generan cada vez menos impacto en parte porque la globalización también conlleva esto. Además, las políticas fiscales quedan cada vez más acotadas y las variaciones postelectorales se han ido haciendo menos intensas', explica Jordi Falgueras, de Gaesco.

Sectores a la espera

La formación de gobierno y la elección de ministros después del 9 de marzo también tiene una segunda lectura para el mercado: el efecto que supondrá el cambio tanto en los sectores regulados como en futuros movimientos empresariales.

'En sectores regulados se notará un parón en las operaciones empresariales hasta marzo. Será un esperar y ver pero luego se reanudará la actividad si el mercado de crédito lo permite. Es fundamental que la liquidez fluya', añade Suárez. 'Futuras operaciones sobre Iberia o Iberdrola se van a parar hasta después de marzo', añade Alicia Jiménez, de Self Trade.

Muchos expertos esperan, por tanto, que el futuro de Iberdrola y de otras eléctricas se decida después de las elecciones de marzo. La regulación de las tarifas es otro tema que también dependerá del resultado electoral. 'Está por ver si el nuevo gobierno mantiene el sistema tradicional o lo cambia. Para ajustar los precios a los costes habría que subir las tarifas un 20%. Esto no es una medida muy popular y probablemente se esperará a 2011 que es cuando se liberaliza el mercado', explica Antonio López, director de análisis de Fortis.

La actitud del nuevo gobierno hacia las energías renovables también será determinante para las empresas cotizadas del sector. En 2008 se debe iniciar la redacción del nuevo Plan de Fomento de Energías Renovables 2011-2020. 'Sin duda esta hoja de ruta estará condicionada por el resultado de las elecciones generales', explica López. De momento el sector cuenta con apoyo político y social.

La esperada nueva Ley Audiovisual y el gasto en obra pública serán otros dos temas pendientes que influirán en la evolución del sector de medios de comunicación y de las constructoras cotizadas.

'Las constructoras quieren limitar la desaceleración del mercado inmobiliario con obra civil y está por ver si se mantiene ese gasto público', explica Padilla. El fuerte crecimiento de la obra civil y el incremento del 16% en los Presupuesto Generales de Estado de la partida de inversión en infraestructuras garantizan, de media, prácticamente dos años de actividad, según algunos expertos.

Las medidas políticas que se adopten tras la elecciones tardarán en surtir efecto y el mercado no espera reacciones importantes en el corto plazo. La reacción inicial probablemente será pasajera y al final la crisis de EE UU marcará el ritmo.

La cifra 5,2%. Es el porcentaje de caída que sufrió el Ibex el día después de las elecciones del 3 de marzo de 1996. El mercado reaccionó de forma negativa al conocer que el PP debería buscar aliados para formar gobierno.

Presidentes

Adolfo Suárez ganó las elecciones del 15 de junio de 1977 con UCD. El 1 de marzo de 1979 volvió a triunfar en las urnas.

Felipe González logró mayoría absoluta con el PSOE el 28 de octubre de 1982. Volvió a ganar el 22 de octubre de 1986 y el 29 de octubre de 1989.

José María Aznar triunfó el 3 de marzo de 1996 con el PP. El 12 de marzo de 2000 obtuvo mayoría absoluta.

José Luis Rodríguez Zapatero ganó el 14 de marzo de 2004, tres días después de los atentados terroristas.

Claves. Menos margen para reactivar la economía

La economía se perfila como uno de los temas clave que marcará la campaña electoral. En las últimas semanas las promesas electorales se han sucedido sin cesar pero muchos expertos comentan que aún desconocen los programas económicos completos.

La reforma fiscal se presenta como una de las claves. Se prevén rebajas para reactivar la economía y dependiendo del ganador tomarán una u otra forma. 'Cada reducción de dos puntos del impuesto de sociedades supone una subida de entre el 2,5% y el 3% del beneficio neto del Ibex', comenta Marisa Mazo, de Ahorro Corporación.

Las decisiones que se adopten para reactivar la economía son la otra incógnita. En Europa los gobiernos tienen las manos atadas en materia de tipos de interés, responsabilidad del BCE, por lo que su margen de maniobra se reduce. La reforma fiscal es una opción. El fomento del consumo privado mediante la entrega directa de dinero, rebajas del IRPF o un aumento del gasto público serán las opciones que podrá barajar el nuevo gobierno. Una incremento de la inversión en infraestructuras es una medida esperada entre los expertos.

Más pendiente de la crisis que de las urnas en EE UU

El proceso electoral en EE UU se verá marcado este año por la crisis económica. El gobierno de George Bush ya ha tomado medidas para suavizar el impacto de la desaceleración, con la esperanza de que surtan efecto antes de los comicios de noviembre. Todo hace prever que, independientemente del candidato ganador, su mandato se centrará en resolver los problemas económicos. La evolución de Wall Street dependerá de su éxito, al igual que la del resto de mercados mundiales.

El último paquete de medidas fiscales se ha aprobado con unanimidad en el Congreso, lo que hace prever una continuidad en este tipo de estímulos. Una buena noticia para la Bolsa.

Los años electorales, pese a algunas claras excepciones como 1984 y 2000, tienden a ser favorables para el mercado. Y es que los gobiernos, conscientes de que el bienestar económico es uno de los aspectos más valorados por los votantes, tienden a bajar los impuestos y a elevar el gasto público para incitar el consumo, lo que mejora los resultados de las empresas y favorece a la Bolsa, algo muy importante este año.

'Para las elecciones deberían verse signos de recuperación económica tanto por las bajadas de tipos de interés de la Reserva Federal como por las ayudas fiscales. Los peores trimestres serán el primero y el segundo. Los frutos se verán en el tercero y cuarto, en plena campaña electoral', explica Jordi Falgueras, de Gaesco.

Las estadísticas demuestran que en EE UU las Bolsas también tienen aversión al cambio. De media, el S&P 500 ha subido un 9,5% en año electoral. En los años en los que no hay cambio de gobierno, sube una media del 12,7%, por el contrario cuando hay cambio sólo sube el 5,2%, según Self Trade. 'De momento no se espera mucho impacto hasta el otoño y al contrario de lo que se cree la Bolsa lo hace mejor cuando ganan los demócratas. Desde 1936 el comportamiento del S&P 500 es un 2% mejor que con los republicanos', añade Schroders.

Estadísticas hay para todos los gustos pero al final todo dependerá de cómo se solucione la crisis.