A la espera de la Reserva Federal

El Ibex sube el 1,69% en una sesión de volatilidad controlada

El selectivo español se apoyó en los avances de Telefónica (1,4%), Repsol (2,6%) y BBVA (1,85%), y estuvo en positivo toda la jornada. EE UU publicó indicadores macroeconómicos mejores de lo esperado que enfrían el miedo a la recesión, aunque el mercado continúa esperando una efectiva respuesta de la Fed de la reunión de hoy.

La Bolsa española disfrutó ayer de una jornada de alegría contenida, a la espera de que la Reserva Federal decida hoy una rebaja de tipos de interés que se prevé como segura y después de encajar unos indicadores macroeconómicos que dieron la impresión de suavizar la gravedad de la salud de la economía estadounidense. El Ibex se mantuvo toda la sesión en positivo y cerró en los 13.246,6 puntos, con un alza del 1,69%, la segunda mayor en el año, empatada con el avance del día después a sesión aciaga del pasado lunes 21.

La Bolsa española compartió su avance con el resto de plazas europeas, si bien quedó superada por la subida del 1,92% del Cac parisino -propiciada por el repunte del 10,42% de Société Générale-. En Wall Street, la sesión finalizó con un alza del 0,62% para el S&P 500, del 0,35% en el Nasdaq, y del 0,78% en el Dow Jones, no sin sufrir algunos momentos de debilidad ante rumores que apuntaban a posibles pérdidas de JPMorgan en derivados.

Los mercados siguieron alimentándose de la expectativa de que la Fed decida en su reunión de hoy un recorte de hasta 50 puntos básicos, por el que apuesta la mayoría, que dejaría el precio del dinero en EE UU en el 3% y a pesar de que los indicadores conocidos ayer no fueron desalentadores. Los pedidos de bienes duraderos subieron en diciembre más de lo esperado y al mayor ritmo desde julio, en los preliminares del estallido subprime. La confianza del consumidor estadounidense de enero también resultó levemente mejor de lo esperado. Junto a la decisión de la Fed, también se conocerá mañana el PIB de EE UU del cuarto trimestre. 'Los tipos se dirigen al 3%. No hay una gran diferencia entre si el recorte es de 50 puntos básicos o más gradual. Lo importante es que la Fed está por la labor de reactivar el crecimiento', sostiene Miguel Ángel García, director de inversiones de Deutsche Bank.

Tras los recortes drásticos en la Fed, Europa gana el 6,2% en tres meses

La Bolsa suele responder con energía a los recortes drásticos de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, aunque la reacción no sea más que flor de un día y no sea suficiente para alejar la incertidumbre.

Según lo observado en los últimos veinticinco años después de una rebaja de tipos de interés en Estados Unidos de 75 puntos básicos o superior, el índice MSCI Europe reacciona con una subida de apenas el 1,8% al mes siguiente y del 6,2% al cabo de tres meses, de acuerdo a un análisis recogido por Morgan Stanley. Las ganancias se amplían al 10,3% una vez pasados seis meses y crecen al 20% al cabo de doce meses.

Las fuertes rebajas de tipos de interés son sinónimo de inminente recesión económica, de modo que si queda confirmada la gravedad del diagnóstico de la Reserva Federal, ha de pasar un tiempo hasta que se reponen los mercados.

El Ibex 35 ganó el 2,5% la jornada del 18 de septiembre, en que la Fed bajó tipos de interés por primera vez en respuesta a la crisis subprime, si bien pierde el 3,3% desde entonces. El índice Standard & Poor's reaccionó aquel día con un alza del 2,9%, aunque ha retrocedido el 7,74% desde entonces.

Abaratar el crédito en Estados Unidos

A favor:

Crecimiento. El recorte de tipos es la medida más efectiva para estimular la economía estadounidense, que está para muchos a las puertas de la recesión.

Bolsa. Los mercados ejercen una fuerte presión sobre la Fed para que mitigue las pérdidas. Las caídas en Bolsa son también una amenaza para el consumo y el crecimiento.

En contra:

Inflación. El IPC de EE UU de diciembre fue del 4,1%, con una inflación subyacente del 2,4%. La rebaja de tipos complica el enfriamiento de los precios.

Precipitación. Un recorte de tipos demasiado rápido puede tener el efecto perverso de estimular la inversión más especulativo y de poner los cimientos para una nueva burbuja.