Secretos de despacho

Método en British Telecom

Luis Álvarez ha decorado su espacio de trabajo, donde dibuja mapas mentales

A simple vista, el despacho que ocupa el presidente de British Telecom para Emea y Latinoamérica, Luis Álvarez, madrileño de 46 años, es un espacio austero y ordenado, con pocas que destacar. Pero, a medida que avanza la conversación, le va poniendo alma y sentimiento a todo lo que le rodea. Es un ejecutivo bastante próximo y emotivo. 'Me he ocupado de toda la decoración, aunque le faltan todavía los cuadros'. Acaba de mudarse y tiene sólo lo imprescindible para acometer su tarea como ejecutivo. Además, está contento porque recientemente le han nombrado directivo plus del año, premio concedido por Directivosplus.com, tras presentar su candidatura su secretaria, Virginia Sanz, que no ha ahorrado elogios sobre su jefe.

Al margen de los resultados económicos obtenidos desde que tomó las riendas de la compañía, que facturaba 93 millones de euros en el ejercicio de 2000 a los 419 millones de euros con los que cerró 2006, su colaboradora destaca su gran calidad humana y su afán por superarse, algo que transmite a todo lo que hace a diario. 'Me ha enseñado que hay que ser positivos y que lo importante es aprender de los errores, que los retos son todos superables con el trabajo diario'. También señala que gracias a él, ha podido conciliar su vida laboral con la profesional. Porque, según dice Álvarez, 'vida sólo hay una y todo forma parte de esa vida'. A pesar de ello, este ejecutivo concilia poco. Trabaja una media de 10 horas diarias, y pasa mucho tiempo en los aeropuertos. Y advierte que gestionar e negocio de 130 países, como es su caso, es 'horrible porque nunca hay un momento en el que se acaba todo, siempre hay cosas por hacer'.

Señala que el concepto de conciliación es muy amplio y que no hay que dejarse llevar por modas y tendencias. 'Es un tema muy personal y cada uno tiene que estar a gusto con lo que hace, y con la dedicación que le concede a todo en la vida. De todas formas, no es bueno dedicarse al trabajo cien por cien', afirma. En British Telecom, afirma que es él quien anima al personal a marcharse antes de la oficina. Dicho esto, aclara que su principal misión en la compañía es proporcionar a todos los profesionales las herramientas necesarias para realizar el trabajo encomendado. 'A partir de ahí, el siguiente paso es retar a todos a hacerlo cada vez mejor. Todos deberían tener ambición por hacer mejor las cosas cada día', señala.

'Tengo satisfacción por los resultados obtenidos e insatisfacción por lo que queda por hacer'

Luis Álvarez señala que si tuviera que destacar una cualidad ésta sería la organización. 'Soy un loco organizado, muy metódico y ordenado en cuanto a la estructura del negocio, y muy desordenado a la hora de gestionar', asegura. Es más, dice que siempre tiene una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado, la satisfacción por los resultados conseguidos; y por otro lado, la insatisfacción por el trabajo que queda pendiente de hacer. 'Mi reto es ser el mejor entre nuestros competidores'.

Su agenda semanal está dividida en 12 áreas, distribuidas en los siguientes apartados: correo electrónico, archivo de mesa y de distribuidores. Cada día de la semana atiende algunos de estos cometidos, de manera que tiene estructurado mentalmente todo el negocio. En este sentido, apunta que le gusta dibujar mapas mentales por áreas de importancia. 'Cuando doy una conferencia me dibujo un mapa con todo los contenidos de los que voy a hablar. Es muy útil'.

Siempre le acompaña un cuaderno de los denominados moleskine, 'que me ayuda a pensar', y un ordenador en el que 'siempre tomo notas y donde hago esquemas'. También juega con los colores para otorgar importancia a determinados asuntos. 'En rojo siempre está señalado todo aquello sobre lo que hay que actuar de manera inmediata'.

Luis Álvarez ha desarrollado una parte importante de su carrera en el sector de las telecomunicaciones, y siempre ha trabajado bajo la premisa de que el equipo es el alma de cualquier proyecto.

El magnetismo del globo terráqueo

Le encanta estar fuera del despacho, visitando a clientes. 'Es la mejor manera de estar cerca del negocio'. Y cuando se encuentra entre las cuatro paredes asignadas a su persona, y cuyo mobiliario ha escogido a su gusto, Luis Álvarez se encuentra feliz. Ha elegido las mesas de trabajo y una enorme pizarra de cristal. También cuenta con el sistema de videoconferencia en su ordenador portátil.

Cuando se le pide que escoja algún objeto que le haya acompañado a lo largo de su trayectoria, no lo duda: un globo terráqueo con un dispositivo magnético que le hace suspenderse y girar en el aire. 'Me la regaló mi mujer y me encanta porque me hace ver lo amplio que es el mundo y todas las posibilidades que tenemos, hoy día, de crecer y de conquistarlo'.

Otro objeto querido es un pequeño crucifijo, que tiene sobre su mesa de trabajo, que le regalaron hace 30 años por su cumpleaños, y del que nunca se ha desprendido.

A lo que no puede renunciar, a pesar de que el día de la entrevista tenía las persianas echadas, es a la luz del día. 'Me da vida'. Cuando no trabaja tiene múltiples actividades, a las que dedicar su tiempo: el pádel, el golf, reproducir escenas de casas de muñecas, acompañar a sus cuatro hijos al fútbol y al baloncesto.