Vuelven las tensiones inflacionistas

Petróleo y alimentos llevan el IPC al 3,6% tras la mayor subida en 10 años

La inflación española alcanzó en octubre el 3,6%, nueve décimas por encima del dato de septiembre (2,7%), según el indicador adelantado de IPCA. La carestía de los alimentos y, sobre todo, el temido 'efecto base' del sobreprecio del petróleo han llevado a la mayor subida sobre el mes anterior en más de diez años.

Los peores augurios relativos a los precios en España en este final de año se han confirmado. Según el indicador adelantado del índice de precios de consumo armonizado (IPCA, que se elabora a efectos comparativos con la Unión Europea), presentado ayer por el INE, la inflación alcanzó en octubre un 3,6%, nueve décimas por encima de la del mes anterior. De confirmarse esta cifra el 14 de noviembre (cuando se publique el dato oficial), se trataría del mayor repunte sobre el dato interanual del mes anterior en más de diez años.

Desde el Ministerio de Economía no han faltado las declaraciones advirtiendo de que el último tramo del año vendría acompañado de un repunte de la inflación. El secretario de Estado de Economía, David Vegara, afirmó hace dos semanas que el IPC podría acabar el año 'cerca del 3%', una cifra que, si el dato de octubre sirve de referencia, puede quedarse corta. A falta de que Estadística desglose los componentes de los precios dentro de dos semanas, parece claro que el espectacular tirón inflacionista tiene su causante principal en el petróleo. La cotización del crudo siguió en la primera parte una senda similar a la del mismo periodo de 2006. Pero, al acabar el verano de ese año, el barril de Brent inició una senda descendente que le llevó a abaratarse un 50% a principios de año.

En 2007 la gráfica de precios desde agosto ha sido la contraria, hasta el punto de que, los 90 dólares a los que se paga el barril en la actualidad, suponen un sobrecoste del 50% sobre el precio vigente hace justo 12 meses.

El impacto sobre los precios energéticos y, por añadidura, sobre los precios generales vía transporte e insumos, se ha dejado notar con extraordinaria crudeza en octubre. Aunque con una incidencia menor que la del petróleo, los precios de los alimentos también están repercutiendo decisivamente en la inflación. En las últimas semanas se han registrado avances notables en los precios de productos tan básicos en la cesta de la compra como el pan o la leche, en el marco de un encarecimiento generalizado en la agricultura. La nueva época dorada de los cereales y otros vegetales, causada por la demanda de biocombustibles, explica esta nueva situación.

José Luis Martínez, analista de Citi, califica el dato avanzado como 'inesperada y fuerte aceleración' de la inflación. 'El mercado esperaba una subida, pero no más allá del 3,2%'. La nueva situación inflacionista deja atrás la bonanza de los precios en los últimos doce meses, en los que la inflación ha oscilado entre el 2,2% y el 2,7%.

Habrá que ver el impacto que la subida tenga sobre el diferencial frente a la media de la zona euro, que venía situándose en el límite superior de las cinco décimas. Su dependencia e ineficiencia energética hace a España especialmente voluble ante subidas del crudo, lo que podría llevar el diferencial cerca de un punto. Ello haría mella en la competitividad en un momento en el que el sector exterior debería compensar en parte la desaceleración de la demanda interna.

El coste en pensiones superará los 2.200 millones

La evolución de los precios en el último tramo del año es observada con especial interés por los analistas, no sólo por su efecto sobre los bolsillos de los ciudadanos y la economía general, sino porque de ella dependen las actualizaciones de buena parte de las rentas personales.

El impacto más directo se produce sobre las pensiones, cuya cuantía se revisa en el mismo porcentaje que la inflación del mes de noviembre. Según los cálculos del Ministerio de Trabajo, cada décima de desvío del IPC por encima de la inflación prevista (oficialmente, 2% anual) supone para las arcas de la Seguridad Social alrededor de 140 millones de euros. De este modo, si el IPC se mantuviese en noviembre en el 3,6% adelantado para octubre, el desvío de 16 décimas costaría 2.240 millones de euros. Esa situación dificultaría el cumplimiento de los recién aprobados Presupuestos Generales del Estado, que contemplan un superávit global apoyado fuertemente en el saldo positivo de la Seguridad Social.

Respecto a los sueldos, el compromiso de moderación salarial, que ha dejado atrás las espirales inflacionistas de los años setenta y ochenta, supone que, en la práctica, las revisiones pactadas en la negociación colectiva no vaya más allá del 3% anual. Sin embargo, si la escalada de los precios mantiene su impulso y el año se cierra con el IPC en el entorno del 4%, no es descartable que los sindicatos exijan una revisión salarial más acorde con la inflación real.