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Un cheque de seis ceros por amor a la universidad

Las pequeñas escuelas de EE UU viven de donaciones de ex alumnos

Amar la universidad en la que se ha estudiado es una cosa; demostrarlo de forma práctica es otra. En Estados Unidos no es infrecuente que ambos principios vayan juntos: sentir devoción por la institución en la que uno se formó y demostrarlo con ayudas económicas una vez alcanzado el éxito profesional.

En esa línea, las pequeñas universidades o escuelas de humanidades del país están recibiendo en los últimos tiempos donaciones de ex alumnos por cantidades en torno a diez millones de dólares (algo más de siete millones de euros) e incluso superiores, a un ritmo récord. ¿El objetivo? Financiar la creciente competencia por los mejores estudiantes del país frente a las ocho universidades más prestigiosas del noreste de Estados Unidos (un grupo conocido como Ivy League). Williams College, de Williamstown, estado de Massachusetts, rebasó en junio su objetivo de recolección de fondos: 400 millones de dólares (241 millones de euros).

Middlebury College, del estado de Vermont, va casi a medio camino de alcanzar su meta de 500 millones de dólares (351 millones de euros), la más ambiciosa hasta el momento para una institución de humanidades. Claremont McKenna de California recibió una cifra récord de 200 millones (140 millones de euros) el mes pasado del inversor Robert Day.

El centro Claremont McKenna acaba de recibir 140 millones de un inversor

Los centros de estudios han aprendido a obtener megadonaciones de ex alumnos, dijo Michael Schoenfeld, vicepresidente de promoción de Middlebury. 'Está la necesidad, la competencia y la capacidad de los donantes que pueden hacer una contribución de esa magnitud''. Para que las universidades con menos de 3.000 estudiantes compitan con las universidades más grandes de la Ivy League por estudiantes con talento, los ex alumnos deben contribuir a financiar becas, atraer profesores y mejorar las instalaciones, sostienen a su vez los directivos de las escuelas.

Las grandes universidades también están buscando donaciones récord: Stanford, de los alrededores de Palo Alto, California, pretende reunir 4.300 millones de dólares (algo más de 3.000 millones de euros). La Universidad de Cornell University, de Ithaca, Nueva York, y la de Columbia, de la ciudad de Nueva York, se han fijado como meta una cantidad similar.

Middlebury, por ejemplo, ha recibido 36 millones de euros de un donante anónimo y un total de 16,5 millones de euros de Shelby M. C. Davis, fundador de la gestora de fondos de Nueva York Davis Advisors.

En total, a lo largo de 2006, los centros de estudios de élite y universidades de Estados Unidos reunieron contribuciones por valor de 19.651 millones de euros.

A diferencia de las universidades, del doble de tamaño, las escuelas de humanidades no cuentan con facultades de medicina u otros centros de investigación que atraigan donaciones corporativas o de fundaciones, asegura John Lippincott, de 58 años, presidente de Council for the Advancement and Support of Education.

Las instituciones educativas más pequeñas dependen de ex alumnos ricos y agradecidos.

Pocos estudiantes, pero muy comprometidos

No sólo se trata de realizar aportaciones económicas, colaborar como voluntario para ayudar a la escuela en que uno se graduó es una tradición entre muchos grandes profesionales estadounidenses. Es el caso de Richard Fuld, máximo responsable de Lehman Brothers Holdings en Nueva York, quien hace uso de su privilegiada lista de contactos y amistades para ayudar a su escuela a atraer donantes ricos. Fundada en 1800, Middlebury College tiene unos 2.350 alumnos de grado, en comparación con los 6.700 de la mundialmente famosa Universidad de Harvard de Cambridge, Massachusetts. La escuela ocupa el quinto lugar en la lista de la revista US News & World Report que enumera los mejores centros de humanidades. Wellesley College, universidad femenina de Massachusetts fundada en 1870, en la que han estudiado figuras como Hillary Clinton, estableció un estándar de recaudación de fondos al reunir 330 millones de euros en una campaña que concluyó en el 2005.