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El Palau de les Arts de Valencia se atasca por segundo año consecutivo

Las últimas lluvias en la ciudad del Turia anegan varias salas y dañan todo el sistema eléctrico de la ópera

El Palau de les Arts de Valencia se atasca por segundo año consecutivo
El Palau de les Arts de Valencia se atasca por segundo año consecutivo

El Palau de les Arts tiene gafe. El inmenso edificio de la ópera diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava, dentro del complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza. Ayer, la intendente del Palau, Helga Schmidt, anunció el retraso del inicio de la temporada operística, que tenía que empezar con la puesta en escena de Carmen el próximo sábado, así como la supresión para futuras temporadas de una de las obras programadas, 1984. El arranque de la temporada se aplaza hasta el 6 de noviembre, ya que las inundaciones que sufrió el pasado 11 de octubre han dejado al complejo sin electricidad, con los motores de la plataforma escénica inutilizados y con escenarios y vestuario de una de las óperas estropeados. Schmidt reconoció que el alcance de los daños aún está por valorar. 'Hasta que no podamos entrar con luz y lo veamos, no lo sabremos', dijo la intendente, que reconoció también problemas en los equipos informáticos, audiovisuales y electrónicos en general.

El edificio fue inaugurado a toda prisa en octubre de 2005. Fue una apertura ficticia, porque tras un par de conciertos se cerró durante todo un año para seguir con las obras. Entonces, según fuentes de la Sindicatura de Comptes -el órgano que fiscaliza las cuentas de la Generalitat-, las obras ya alcanzaban un sobrecoste del 260%. De los 84 millones que se presupuestaron inicialmente a los 304 que se llevaban ya gastados. Y eso sin estar finalizadas las obras.

De hecho, a lo largo del año siguiente se empezaron a realizar reformas sobre lo ya acabado. Así, de las cuatro salas que tiene el Palau, una no se ha llegado a abrir nunca, y otra se cerró por presentar una acústica más que deficiente. La reforma de esa sala y la finalización de la otra siguen en marcha, al margen de que del auditorio principal fue necesario retirar hasta 200 butacas, el 12% del aforo, porque tenían una visibilidad total o prácticamente nula.

El edificio diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava ya acumulaba hace dos años un sobrecoste del 260%, hasta 304 millones de euros, y aún sigue en obras

El verdadero estreno llegó en 2006. La programación, con un presupuesto de cerca de 50 millones anuales, era ambiciosa y de gran calidad, en especial con una orquesta propia considerada como de las mejores del mundo. Pero los problemas no tardaron en llegar. En diciembre, el complejo mecanismo que mueve la plataforma escénica, y con ella los decorados, se fundió, inutilizando el escenario. Una pieza defectuosa, según reconocieron las empresas instaladoras, Thyssen y Waagner-Biro, hizo que se rompiese. Se suspendieron estrenos y la programación perdió parte de su vistosidad.

Las primeras lluvias del otoño inundaron el Palau. El edificio está situado en lo que fue el antiguo cauce del Turia y parte de las instalaciones están por debajo del nivel de la calle. El agua anegó una de las salas aún sin inaugurar, alcanzando hasta la tercera fila de butacas, levantó el parqué de la sala de ensayos. Calatrava echó la culpa al jardín adjunto al edificio, que dirige el agua hacia el Palau. De momento se construirá un muro de protección. Una retahíla de problemas en un edificio cuya finalización y coste definitivo nadie se atreve a pronosticar.