EDITORIAL

Un buen verano para el turismo

El verano ha sentado bien al turismo español. Entre junio y septiembre, los cuatro meses de la temporada, 27,26 millones de extranjeros eligieron España para descansar, lo que supone 740.000 turistas más y un crecimiento del 2,7% sobre el mismo periodo de un año antes. Queda rebasado así el objetivo del Gobierno para todo el año de superar en un millón los 58,5 millones de visitantes de 2006. De momento, en el acumulado hasta septiembre se han alcanzado 47,6 millones, frente a los 46,5 millones de 2006 (un 2,2% más). Y en las últimas tres temporadas de otoño-invierno se han superado los 13 millones, lo que hace muy factible que el año se cierre con 60 millones de entradas.

Que el turismo, primera industria del país, crezca en número de visitantes es un motivo de satisfacción; sin embargo, sigue sin despejarse el fantasma de la rentabilidad. Los visitantes vienen cada vez por menos días y su gasto diario, además, no crece como cabría desear. El sector no debe renunciar a clientes de mayor calidad y más entusiastas a la hora de gastar.

Es esperanzador ver que una región como Madrid, alejada del circuito de sol y playa pero con la oferta cultural como principal atractivo, sea la comunidad que más crece en la atracción de nuevos turistas (un 9,3%). Y también lo es que entre las nacionalidades de los turistas que más aumentan estén italianos y escandinavos, cuyo gasto (entre 100 y 120 euros diarios) está por encima de la media (90 euros).

Pero por necesaria que sea la diversificación, tanto geográfica como de mercados, no se debe olvidar que el sol y la playa siguen siendo el gran maná y debe garantizarse la continuidad en su ritmo de crecimiento, no tanto en el número de turistas como en el volumen de ingresos que genera. En este sentido, el continuo goteo a la baja de los visitantes a Canarias debe ser analizado con detalle y resuelto con prontitud.