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Informática

El Tribunal de la UE confirma la multa de Bruselas a Microsoft

Sin paliativos. Los jueces comunitarios dictaron ayer una demoledora sentencia que rechaza prácticamente todos los argumentos de Microsoft contra el castigo que le impuso en 2004 la Comisión Europea. La compañía encajó con aplomo la derrota y asegura que acatará lo antes posible las órdenes de Bruselas.

La derrota judicial de Microsoft se barruntaba en los últimos días, pero nadie había previsto que fuera de tal magnitud. Algunos especialistas incluso esperaban un veredicto salomónico que confirmase la acusación de abuso de posición dominante contra la compañía, pero suavizando la sanción (497 millones de euros) y las obligaciones comerciales que le impuso la Comisión Europea en 2004.

Pero la sentencia dictada ayer en Luxemburgo por el Tribunal de primera instancia de la UE no ha dejado margen para que las dos partes canten victoria. El veredicto puede, además, ser un peligroso precedente para las empresas con una abrumadora cuota de mercado, como Intel, que ya se encuentra expedientada por la Comisión. Los jueces rechazan todos los argumentos presentados por Microsoft, salvo el relativo al nombramiento de un experto independiente encargado de arbitrar entre la Comisión y la compañía.

'Nos alegra haber ganado en ese punto, pero sería faltar a la verdad si dijéramos que era la parte importante del caso', reconoció con aplomo Brad Smith, consejero general de Microsoft. La comisaria de Competencia, Neelie Kroes, que lleva tres años intentado que Microsoft acate las órdenes dictadas por su predecesor Mario Monti para garantizar la interoperabilidad de Windows, no mostró piedad tras la victoria.

'El Tribunal', afirmó Kroes tras conocer el veredicto, 'ha confirmado que Microsoft no puede regular el mercado imponiendo sus servicios y productos a la gente'. Aún así, la comisaria calificó de agridulce la victoria, porque 'confirma que la CE tenía razón, pero también que los consumidores han sufrido a manos de Microsoft'.

Por eso Kroes exigió ayer a la compañía que 'cumpla de manera inmediata sus obligaciones legales y desista de embarcarse en conductas anticompetitivas'. 'No toleraré que continúe incumpliendo las órdenes dictadas por la CE', advirtió Kroes, que ya impuso a la compañía en julio de 2006 una multa de 280 millones de euros por desacato. Con la sentencia favorable, la comisaria puede imponerle ahora otra sanción de hasta 1.000 millones de euros.

Puentes de terciopelo

Smith tendió puentes de terciopelo hacia la comisaria. Aunque reconoce que sigue habiendo dos discrepancias con la CE en cuanto a la interoperabilidad de Windows (sobre el precio de las licencias de los protocolos disponibles para las firmas rivales y la preservación de ciertos secretos industriales de la compañía) se mostró dispuesto a resolverlos 'cuanto antes'. 'Si la CE sigue pensando que nuestras licencias son demasiado caras, podemos resolverlo rápidamente', ofreció Smith.

El apaciguamiento de Microsoft contrastó con el encono de algunos de sus seguidores. La asociación CompTia (Computing Technology Industry Association), en la que figura la multinacional, calificó la sentencia como 'un terrible golpe a la libertad empresarial en Europa' y acusó al Tribunal de 'dar un paso para socavar la propiedad intelectual en el mercado europeo'. Para el bando contrario, la sentencia abre por fin 'la perspectiva para una competencia dinámica en el mercado del software', según el European Committe for Interoperability Systems.

'Oirán terribles historias sobre las consecuencias negativas de esta sentencia para otras compañías y para la innovación', predijo con acierto Kroes. 'Pero seamos claros: sólo hay una empresa que tendrá que cambiar su conducta ilegal: Microsoft'.

Enfado en Washington

Thomas Barnett, alto cargo de Justicia en la Administración Bush, criticó ayer duramente el fallo porque 'más que ayudar a los consumidores pueda tener la desafortunada consecuencia de perjudicarles por el efecto adverso sobre la innovación'

Un funcionario español derrota a la multinacional

Tiene nombre, apellidos y pasaporte español. Cecilio Madero (1956), robusto e inconfundible perfil cuando pedalea trajeado en su bicicleta por el barrio europeo de Bruselas, ha sido la inesperada pesadilla de Microsoft durante más de ocho años. Incansable defensor de la necesidad de garantizar la interoperabilidad de Windows para potenciar la innovación, no cejó hasta que logró que el entonces comisario de Competencia, Mario Monti, impusiera a la firma estadounidense en 2004 una multa histórica (497 millones de euros) y dos medidas correctoras contra su abuso de posición dominante. Tras rematar el delicado expediente, pasó el relevo a un funcionario francés que enseguida dio la espantada hacia una consultora privada cercana a Microsoft. Madero tuvo que volver a asumir la responsabilidad.'Ha sido un gran rival', le reconoce ahora uno de los abogados que milita en el campo de Microsoft. Perteneciente a la primera hornada de funcionarios comunitarios españoles (llegó a Bruselas en 1987), Madero acaba de ser ascendido a director de la división de Información, Comunicación y Medios de la dirección general de Competencia, encargada de investigaciones sobre empresas tan poderosas como Intel o Qualcomm.

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