Biocombustibles

La OCDE rechaza el fomento y la subvención al biodiésel y al bioetanol

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) instó ayer a las grandes economías mundiales a abandonar su política de subvenciones a los biocombustibles, 'que ha desempeñado un importante papel en su atractivo financiero y en su producción'. Según un documento elaborado por un grupo de expertos del organismo, 'los biocombustibles no son competitivos con el precio del petróleo a 70 dólares el barril sin el apoyo masivo de los gobiernos' y estima que la reducción de CO2 gracias a los biocombustibles será tan sólo de un 3%, con un elevado coste para el contribuyente. Tan solo Estados Unidos gasta 5.000 millones de euros anuales en subvenciones, elevando el precio del ahorro de una tonelada de CO2 a 360 euros, una relación que en la UE sería hasta diez veces superior.

La OCDE propone sustituir las subvenciones por políticas neutras que vinculen el pago de impuestos al consumo de CO2. 'Tales políticas serían más eficaces para regular las emisiones y promover tecnologías eficaces'. Además, sugiere utilizar la OMC para regular este mercado, reducir los elevados derechos de aduanas y dejar a los países en desarrollo, más adaptados para la producción de biomasa, utilizar su ventaja comparativa.

El organismo calcula que pasar del actual 1% en el consumo de biocarburantes al 11% previsto en 2050 tendrá un impacto significativo sobre la economía mundial. A su juicio, se traducirá en un aumento de entre el 20% y 50% de los precios agrícolas en la próxima década, además del impacto ambiental que producirán en la acidificación de los suelos, el uso de fertilizantes y la pérdida de biodiversidad.