EDITORIAL

La hora del alquiler

La vivienda es una primera necesidad. Esta obviedad, que a veces parece olvidarse, obliga a las autoridades de un país a buscar sin descanso soluciones mientras esa necesidad esté sin cubrir. El mercado español de la vivienda adolece de rigideces extremas que se suman a una cultura de adoración por la propiedad muy difícil de cambiar, porque se ha sustentado durante años en que comprar un piso era la mejor inversión. Pero el boom, que no se aprovechó para aportar soluciones a las necesidades de una parte importante de la población, se ha acabado. Una de estas soluciones es sacar al mercado de alquiler del semigueto en que está sumido y establecer un marco que lo impulse definitivamente a niveles europeos. A esa labor parece encomendarse la nueva ministra de Vivienda, que ha propuesto, entre otras cosas, desgravaciones para los arrendatarios. No es la idea más original que se puede aportar, pero cualquier ayuda para mejorar el mercado de alquiler debe ser considerada. Porque sin vivienda la vida languidece; también la vida económica.