Pequeños Gigantes

IFC lleva la cosmética española a 40 países

IFC ha sabido sacar brillo a un laboratorio convencional y hacerse fuerte mediante alianzas y compras en Europa y América. Hoy exporta sus 'cosmocéuticos' a 40 países

Un trío de letras constituye la nueva imagen de una compañía que tiene su origen en 1942, cuando Industrial Farmacéutica Cantabria era, junto con el Banco de Santander, referente económico en la región y su única fábrica reinaba solitaria en Adarzo, a las afueras de la capital cántabra. Hoy sigue siendo un símbolo de la industria cántabra y una estrella en el firmamento de la farmacología dermatológica actual.

La nueva era de IFC comenzó el 14 de julio de 1994, cuando la familia Matji y un grupo de directivos compraron Industrial Farmacéutica Cantabria a Laboratorios Andrómaco a través de una operación de management buy out. Desde entonces, las constantes vitales de esta compañía familiar han dado un gran salto. Aquel laboratorio farmacéutico convencional, que contaba con una plantilla de 65 empleados y facturaba 1,2 millones de euros, tiene en la actualidad una plantilla de 250 trabajadores, dos centros de producción (Santander y Torrejón de Ardoz, Madrid), exporta la mitad de lo que produce y cerrará este ejercicio con una facturación de 60 millones de euros.

En el camino recorrido hay varios hitos. Entre ellos, el lanzamiento en 1995 de un nuevo concepto de producto: los cosmocéuticos. Su apuesta por la dermocosmética llevó a los laboratorios a ser pioneros en el desarrollo de fotoprotectores orales. Un mercado que dominan una década después.

Investigación 100% natural

'La investigación propia ha sido la base para lograr nuestro éxito internacional y nuestro elemento diferenciador', asegura Juan Matji, consejero delegado de la compañía.

Esta vocación innovadora, constante en la trayectoria de IFC, dio como resultado el lanzamiento en 2001 de Heliocare, la línea de fotoinmunoprotectores que ha seguido desarrollando. En estos momentos IFC tiene 26 patentes registradas para cubrir los desarrollos emanados de sus laboratorios de investigación, muchos de ellos logrados en colaboración con prestigiosas universidades, como la americana Harvard Medical School.

Este año IFC destinará el 12% de su facturación a I+D+i, el 40% de la cual proviene de la dermatología terapéutica, tratamientos antiacné y alopecia, y el 60% restante, de las ventas de productos de dermatología estética. Sus productos, avalados científicamente, lideran el mercado español de la dermatología y son un referente internacional en esta especialidad médica.

Con una producción de dos millones y medio de unidades, 'es muy probable que este ejercicio lleguemos a los cinco millones prácticamente con la misma plantilla y apoyos puntuales de personal externo', asegura Enrique Quintana, director gerente de IFC.

Su catálogo de productos, fundamentalmente fotoprotectores y regeneradores cutáneos y tratamientos específicos contra el acné severo o la alopecia, se prescriben por dermatólogos, cirujanos plásticos y farmacéuticos de 40 países.

La estrategia de internacionalización, sustanciada por IFC mediante compras y alianzas en los últimos años, ha sido la pértiga del drástico impulso registrado por la compañía en su cuenta de resultados. En 2003 entra en el mercado italiano con la compra de los laboratorios Difa Cooper por 10 millones de euros.

En 2004 compra en Austria la compañía Pelpharma Handel, con peso en el mercado austriaco y en Alemania, con lo que afianza su estrategia de liderazgo en dermatología en Europa. También ese año lanza en Estados Unidos Heliocare, su línea de producto estrella.

El año pasado cerró su última compra hasta la fecha, el laboratorio brasileño Melora Derm. Esta operación supuso para IFC la conquista del segundo mercado mundial en dermatología estética, con un consumo de más de 10 billones de euros cada año.

Aunque todo el crecimiento orgánico lo han financiado con recursos propios -posible gracias a una política de beneficios muy restrictiva- cuentan con el apoyo del Banco Santander, 'con el que tenemos una relación muy especial por tradición y proximidad'. También han recibido apoyos desde la Cámara de Comercio, el CDTI o el Icex, 'aunque el más significativo ha sido el recibido de Sodercan, decisivo en la due diligence de la compra de Merlora', asegura Quintana.

Además, la operación de venta de Cantabria Pharma, la división farmacéutica de IFC, a la empresa india Wanbury Pharmaceuticals, por 42 millones de euros, reforzó la tesorería de la empresa española. 'Estamos preparados por si surgen nuevas oportunidades'.

Datos básicos

Resultados

'Una trayectoria de libro'. Así califica su gerente la evolución de IFC. Algunos ejercicios han logrado llegar al 15% de rentabilidad en beneficio de explotación sobre las ventas. Varias escuelas de negocios utilizan 'el caso IFC' como material didáctico.

Retos

En 1995 lanzaron el concepto 'cosmocéutico', cosméticos desarrollados en sus laboratorios de investigación que son prescritos por dermatólogos, médicos de estética y farmacéuticos. La compañía lleva tres años sembrando el mercado de fotoprotectores orales, un mercado por desarrollar en España.

Investigación

Introductores de los alfahidroxiácidos en Europa, hace 10 años lanzaron Endocare, su línea patentada de productos regeneradores naturales de la piel.

Catálogo

Más de 40 referencias están a la venta en España. Además, modula su producción a las características de cada mercado. 'Hay que tener en cuenta que una piel mediterránea es distinta a una nórdica o a una asiática', aseguran.